El Guaranteed Rate Field se prepara para una jornada de nostalgia y reconocimiento el próximo sábado 8 de agosto, cuando el icónico dorsal ’13’ del exjugador venezolano Oswaldo ‘Ozzie’ Guillén sea retirado en una ceremonia especial en el estadio de las Medias Blancas.
El mánager de Tigres de Aragua, quien a sus 62 años sigue siendo el corazón palpitante de la fanaticada del sur de Chicago, recibió la noticia con lágrimas en los ojos.
Su vínculo con la organización es innegable, pues defendió las paradas cortas durante 13 temporadas, desde 1985 a 1997.
Luego, regresó para guiar al equipo desde el banquillo durante ocho campañas, alcanzando la gloria máxima al conquistar la Serie Mundial en 2005.
«Me sorprendió muchísimo», confesó el venezolano visiblemente conmovido.
«A la organización de los Medias Blancas le importa lo que hice por ellos. Obviamente, también a los aficionados y a los medios; pero para mí, lo más importante es saber qué piensan las Medias Blancas de mi trabajo y de todo lo que entregué a esta institución», sentenció.
Veinte años después de aquel histórico título que rompió una sequía de casi un siglo, el impacto de Guillén trasciende las estadísticas. Este homenaje no solo celebra sus números, sino el carácter y la pasión de una figura que se ha mantenido vigente en la memoria y el cariño de la comunidad del equipo sureño.
Ozzie, como jugador del equipo de Chicago, obtuvo el reconocimiento del Novato del Año de la Liga Americana en 1985, fue tres veces ‘All-Star’ y un Guante de Oro en 1990.
Por su parte, como entrenador de la franquicia, conquistó la Serie Mundial del 2005, convirtiéndose en el primer latinoamericano en lograrlo.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!









