
Habitantes de esta comunidad en la parroquia Vista al Sol no creen en nadie tras décadas de engaños, desde el asfaltado de su única calle hasta la instalación de red de aguas negras. Un barrio que se debate entre mentiras terrenales y promesas espirituales, donde el día a día evoca los tiempos de Moisés, con su fe inquebrantable y no la envidia de Caín.
La gente permanece en pie, aguardando que un funcionario del gobierno local o regional resuelva las múltiples deficiencias del barrio.
Monte Horeb fue fundado hace más de 30 años por personas de profunda fe, aún arraigadas en este sector. La entrada es un camino de tierra que se une a la vía principal del barrio La Victoria; sus residentes no han visto las bondades del Gobierno Nacional, ni de la alcaldía de Caroní o la gobernación del estado Bolívar.
Una anciana transita la única calle con la Biblia bajo el brazo: «Si en la Cámara Municipal y Alcaldía de Caroní hay un proyecto en papel, espero que se ejecute algún día. Hemos esperado tanto que dudamos si los recursos del petróleo son para el pueblo. Únicamente Dios nos mantiene con esperanzas».
Nada mejora
«Anteriormente el agua no faltaba, siempre había; ahora llega una vez a la semana, muchas veces sin tiempo para llenar tanque ni barril», lamenta Ana, ama de casa con tres niños, mientras su pareja busca sustento donde sea. Un poco más adelante, Angélica Cabello, madre de tres hijos, friega enseres sucios cuando la aborda soynuevaprensadigital.com. Acepta la entrevista: lo único funcional es la luz, «se va una vez más que otra, pero siempre hay, no como el agua que llega a veces».
Agrega que sin red de aguas negras usan sépticos; al saturarse, cavan otro, un costo inalcanzable. Sobre el CLAP suspira despacio: «Desde hace mucho no llegan bolsas, supongo que lo eliminaron. Cada familia se sustenta como sea, sin ese beneficio seguimos subsistiendo».
Falsas promesas
Jesús López es directo: «Todos los gobiernos son iguales, uno más mentiroso que otro. Esta comunidad tiene más de 30 años; solo hemos recibido promesas que no se concretan». Desconoce una poceta; desde que llegó a Monte Horeb, usa letrina que, saturada de materia fecal, obliga a excavar otra con sus manos por falta de recursos para un pozo séptico.
Coincide con vecinos, el agua es el peor problema, seguido de viviendas dignas, red de aguas negras, aceras y brocales, concluye la entrevista.
Residentes solicitan al alcalde de Caroní y la gobernadora del estado Bolívar que atiendan esta comunidad, que padece por ausencia de servicios básicos, resistiendo con fe ante el olvido institucional.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!











