Fotografía tomada de la cuenta del gendarme argentino Nahuel Gallo @nahuollag en la red social X que lo muestra participando en una carrera de 10k este domingo, en Buenos Aires (Argentina). EFE/ @nahuollag

Vestido con el característico uniforme azul celeste y una capucha negra —atuendo que evoca el rigor de los centros de detención venezolanos—, el gendarme argentino Nahuel Gallo participó este domingo en la carrera Supernova 10K. El acto no fue meramente deportivo: fue una protesta visual para recordar que, pese a su liberación hace apenas un mes, cientos de personas continúan tras las rejas en Venezuela por motivos ideológicos.

Gallo, quien permaneció 448 días detenido en la cárcel de El Rodeo I, cruzó la meta con un mensaje contundente estampado en su pecho: “Liberen a todos los presos políticos y extranjeros”. Para el oficial de 34 años, la competencia fue el escenario para denunciar que la crisis en el país caribeño persiste, especialmente tras los reportes de represión registrados el pasado jueves.

Un cautiverio compartido

«Yo todavía me siento encerrado», confesó Gallo ante los medios tras finalizar la prueba. «Hasta que no vea que todos están libres no me voy a quedar tranquilo». El gendarme hizo especial énfasis en la situación del abogado argentino Germán Giuliani, quien aún se encuentra privado de libertad en territorio venezolano junto a más de 500 ciudadanos señalados por el gobierno.

El oficial fue arrestado el 8 de diciembre de 2024 en la frontera colombo-venezolana. En aquel momento, fue acusado de participar en un presunto complot contra Delcy Rodríguez, figura central del chavismo y actual presidenta encargada tras los sucesos del pasado 3 de enero, cuando Nicolás Maduro fue capturado por fuerzas estadounidenses.

La lucha tras la libertad

Desde su regreso a Argentina el pasado 2 de marzo, Gallo ha sido vocal sobre las condiciones de su reclusión, describiendo a El Rodeo I como un centro de «bastante tortura psicológica». Aunque ha retomado su pasión por el atletismo tras más de una década como corredor, asegura que su verdadera carrera ahora es diplomática y humanitaria.

«La causa sigue», reafirmó a través de sus redes sociales. Con este gesto, el gendarme busca evitar que la comunidad internacional pase página sobre la situación de los extranjeros y locales que permanecen bajo custodia en Venezuela, en un contexto político que sigue siendo sumamente volátil tras el cambio de mando a principios de año.

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