Un payaso participa en una protesta este lunes, frente al Ministerio de Educación en La Paz (Bolivia). EFE/ Luis Gandarillas

Un grupo de payasos lideró este lunes una marcha por el centro de La Paz para protestar contra una resolución ministerial que limita las actividades culturales extracurriculares en las escuelas y que, según denunciaron, afecta a una cadena de trabajadores informales en un país donde la informalidad laboral supera el 80% y persisten dificultades económicas.

La movilización reunió a payasos con caras pintadas, narices de goma, pelucas multicolores y zapatos enormes, acompañados por artesanos, bordadores, fotógrafos, dulceros y vendedores de trajes típicos, quienes afirman que la norma amenaza su sustento diario.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cerca de cuatro de cada cinco trabajadores bolivianos laboran en la informalidad, un porcentaje que se ha mantenido elevado incluso con la crisis económica reciente y una inflación que en 2025 alcanzó el 20%, la más alta desde 1988.

Un payaso participa en una protesta este lunes, frente al Ministerio de Educación en La Paz (Bolivia). EFE/ Luis Gandarillas

Derecho a la educación

El Ministerio de Educación, encabezado por la ministra Beatriz García, explicó en un comunicado que su prioridad es garantizar el derecho a la educación y el cumplimiento de los 200 días efectivos de clase al año, pero que también «comprende la preocupación» de los sectores afectados. Tras la protesta, las autoridades anunciaron la apertura de un diálogo para «encontrar alternativas compatibles con la normativa vigente y el adecuado desarrollo del proceso educativo».

Wilder Ramírez, conocido como el payaso «Zapallito», señaló que la medida afecta directamente a numerosos trabajadores por cuenta propia, desde artesanos hasta vendedores de dulces y repostería. Explicó que la norma ministerial reinterpretaría la llamada «hora cívica», que en fechas como el Día del Padre, del Niño, de la Madre y del Estudiante solía servir de espacio para presentaciones y festejos escolares. «Muchas familias estamos siendo afectadas porque mucha gente vive en este rubro», dijo.

Andrea Alanoca, bordadora dedicada a la confección de trajes de danza típica, aseguró que la disposición les ha «quitado el trabajo» y lesionado las expresiones culturales del país. «Se está matando el talento de los jóvenes y los niños para la danza», denunció, mientras que Rocío Lobo, fotógrafa con 28 años de experiencia, lamentó que ya no pueda realizar sus sesiones habituales en las jornadas escolares de agasajo. «Si no hay solución, que la ministra dé un paso al costado, nos está afectando de gran manera», agregó.

Los afectados señalaron que el pasado 19 de marzo, en el Día del Padre, varios colegios ya no realizaron actos culturales por la aplicación de la resolución, lo que les genera temor para el próximo 12 de abril, fecha en que se celebra en Bolivia el Día del Niño.

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