Notas Pediátricas.Error en Medicina. Lo que deben saber nuestros pacientes y familiares

6419

 

La medicina no es una ciencia exacta, es del conocimiento del médico que en nuestro trabajo diario muchas veces nos enfrentamos al riesgo de cometer errores, y por lo tanto el médico y el paciente deben enfrentarse al error diagnóstico.

Existe el error simple, que es aquel que no acarrea problemas ni riesgo en la salud del paciente, aunque sí desprestigio en el profesional informante. El error grave es aquel que acarrea riesgo en la salud del  paciente por demorar una terapéutica con riesgo de que deje secuelas, exponga a estudios intervencionistas o ponga en peligro la vida del paciente.

Ante un error en medicina siempre hay varias víctimas: el paciente, el profesional que lo provoca y la institución donde se realizó .Cotidianamente encaramos múltiples acciones, emitimos juicios y tomamos decisiones, pero simultáneamente, por diversos y complejos motivos, podemos cometer errores en aspectos que creemos conocer.

La naturaleza del acto médico es trabajar mirando hacia adelante, con el conocimiento de lo que quedó atrás, tratando de modificar favorablemente el curso de las enfermedades minimizando al máximo los errores diagnósticos. El médico debe reconocer a tiempo donde se está fallando y corregir el rumbo de la terapéutica, si es necesario debe apoyarse en el conocimiento y experiencia de otros colegas y participarles a los familiares, de la manera más sencilla y honesta el porqué de los procedimientos y medicamentos administrados.

Nosotros los médicos, como hombres que se cuestionan, le buscamos sentido al acto médico. La amistad médica como atmósfera primordial que acerca al médico y al paciente, que propicia el encuentro cálido y positivo de dos personas debe prevalecer por sobre todas las cosas en la relación médico-paciente.

“El más hondo fundamento de la medicina es el amor” (Paracelso).La ciencia que poseemos y cultivamos cada día es importante, pero en la relación médico-paciente no solo influye nuestra ciencia, sino también nuestra persona. Los médicos debemos evitar el espejismo de tratar el cuerpo como una máquina, como quien armado de alta tecnología se ocupa de un motor cuya precisión no afina .La relación entre el médico y el paciente requiere una autentica empatía, el buen médico  debe ponerse en el lugar del paciente .

Cuando realizamos el acto médico debemos decirnos la expresión de Sydeham: “Nadie ha sido tratado por mí de manera distinta a la que yo quisiera ser tratado si me enfermara del mismo mal”. Existe un progreso innegable del conocimiento médico, que se inició lentamente en el siglo XVII, se hizo más rápido en el siglo XIX y actualmente ha tomado una marcha vertiginosa. No obstante el médico de hoy no debe dejar a un lado la práctica clínica, la que da el ojo clínico, la que proporciona un sexto sentido para discernir las diferencias sutiles que pueden presentarse entre una patología y otra, para así ayudado del avance tecnológico llevar a casi cero el error diagnóstico.

Se hace necesario para cerrar esta nota pediátrica citar a Karl Jasper: “cuanto mayor el conocimiento y la pericia científica, cuanto más eficiente la aparatología para el diagnóstico y la terapia, más resulta difícil encontrar un buen médico, tan solo un médico”.

En  espera que esta nota pediátrica llegue a la mayor cantidad de lectores, sea interpretada de la mejor manera por los médicos, estudiantes de ciencias de la salud y público en general, me despido hasta la próxima entrega.

Dr. Hugo Lezama Hernández. Pediatra Puericultor.
Egresado de la Universidad de Oriente.

¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!

Facebook X Instagram WhatsApp Telegram Google Play Store