Notas Pediátricas. Succión de dedos en el niño

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El chupeteo en el niño es el descubrimiento de una manifestación placentera a nivel de la boca, que luego se sigue repitiendo. Este hábito arranca desde los primeros meses de edad y está asociado a la gratificación del hambre o de la sed. Puede persistir por muchos años, aunque casi siempre desaparece entre los seis a siete años de edad.

El acto de chuparse el dedo se caracteriza por movimientos de succión rítmica de velocidad e intensidad variable, en los ratos en que los niños tienen alguna preocupación por cierta tensión emocional.

El niño puede chupar otros objetos, no necesariamente el o los dedos, puede ser el denominado «chupete» o «chupón», u otras partes del cuerpo (manos, pies).

Este tipo de hábitos puede ser acompañado de jaloneo o tirones de oreja, rascado del cabello, golpes de cabeza, tics nerviosos. Algunos niños lo ejecutan o llevan a cabo durante el tiempo que precede al sueño. Este tipo de hábitos puede provocar ligeros desplazamientos de los dientes o alteraciones en la disposición de los mismos.-

Los Padres deben saber que chuparse el dedo de los niños, es completamente inofensivo. Los cuidados deben ir dirigidos hacia la actuación total del niño y no sobre el hábito.

Son completamente  inútiles los castigos, regaños y censuras continuas. Tampoco tiene valor el uso de sustancias amargas o colocar adhesivos o yesos en los dedos. La poca insistencia e indiferencia puede debilitar el hábito.

Lo más importante es encontrar las causas que pueden provocar ansiedad o tensión emocional en el niño y actuar sobre ellas.

Para lograr que el habito de chuparse el o los dedos  desaparezca deben usarse refuerzos positivos (besos,abrazos,elogios,caramelos,objetos deseados por el niño) cada vez que trate de esforzarse por eliminar este tipo de hábitos..

El tratamiento de enfermedades físicas que puedan provocar irritabilidad cansancio, o molestias, tales como asma bronquial, urticarias, desnutrición o impedimentos, deformaciones o condiciones  ortopédicas.-

Si el habito persiste más allá de la edad más frecuente en que desaparece, generalmente en la edad escolar y en la adolescencia, la vanidad del sujeto en progreso por lograr una dentadura y unos dedos y uñas bien cuidadas invitan al propio joven a que tome la iniciativa de luchar contra el mal hábito, ayudado por el aplauso o todo tipo de apoyo psicológico que le presten sus padres, familiares y amigos.

Es importante la madurez de los padres en este aspecto del crecimiento y desarrollo psicológico de sus hijos, para así lograr un adulto bien centrado en los aspectos importantes de la vida a medida que el ser humano va ganando en edad.-

 

 Hasta la Próxima.-

 

Dr. Hugo Lezama Hernández.

Pediatra Puericultor. Egresado de la Universidad de Oriente (UDO).-

Miembro activo de la Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría. Filial Bolívar. Secretario de Relaciones Institucionales, Período 2021-2023.-