
El Centro de Educación Inicial «Luisa Cáceres de Arismendi» se encuentra en un estado de máxima alerta debido a una severa y sistemática ola de hurtos que ha desmantelado sus instalaciones. En lo que va de año escolar han sido visitado por tercera vez por los dueños de lo ajeno.
Este recinto no solo afecta a su matrícula principal, sino que compromete directamente el funcionamiento de otras importantes instituciones que comparten los espacios, tales como el Instituto de Educación Especial (IEE) Luis Razetti, el CAIPA, Leo Kanner y el Centro de Formación Luis Beltrán Prieto Figueroa.
La situación ha alcanzado niveles críticos de insostenibilidad. Ante la falta de presupuesto oficial, han sido los propios docentes y padres de familia quienes, mediante sacrificios económicos personales, han tenido que costear las reparaciones previas de sus propios bolsillos.
Recientemente, la institución había logrado la aprobación e instalación de un nuevo sistema de iluminación y cableado principal. Sin embargo, en un flagrante acto de impunidad, las luminarias y los conductores eléctricos recién colocados volvieron a ser hurtados.
Inseguridad latente y desamparo institucional
Los afectados cuestionan severamente las condiciones en las que el personal docente debe ejercer sus labores y el peligro al que se expone a los niños diariamente. A pesar de que los cuerpos de seguridad del Estado afirman realizar patrullajes continuos y mantener presencia en las inmediaciones escolares, la comunidad denuncia que los robos se ejecutan de manera consecutiva sin que se registren detenidos ni se identifique a los responsables.
La mayor preocupación radica actualmente en el riesgo eléctrico inminente. Durante el último altercado, los delincuentes sustrajeron el cableado de alta capacidad (el cable matriz), dejando líneas de tensión expuestas en la infraestructura.
Este escenario representa una amenaza mortal de electrocución para los estudiantes y trabajadores del complejo.
Exigencia atención por parte de Corpoelec
La comunidad organizada denuncia formalmente la negligencia de la Corporación Eléctrica Nacional (Corpoelec). Tras haberse consignado de manera oportuna dos reportes previos detallando los incidentes anteriores, la empresa estatal no ha enviado cuadrillas de inspección ni ha brindado respuesta alguna.
Con este nuevo siniestro, el riesgo eléctrico se ha agravado exponencialmente. Se emite un llamado de extrema urgencia a las autoridades competentes y a la alta gerencia de Corpoelec para que se apersonen de inmediato en el lugar, evalúen los daños y neutralicen el peligro latente, antes de que ocurra un accidente que lamentar en este vulnerable circuito educativo.
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