El jefe humanitario de las Naciones Unidas, Tom Fletcher, anunció la asignación de dos millones de dólares procedentes del Fondo de Reserva de Emergencia Global (CERF). Este recurso está destinado a apoyar al Gobierno de la región venezolana de Sucre frente a una severa crisis en el sistema de distribución de agua potable.

La problemática se agravó tras un terremoto ocurrido la madrugada del pasado 25 de febrero con epicentro en el estado Sucre. El movimiento telúrico provocó el colapso de sistemas clave, dejando a numerosas familias sin acceso a agua segura; en algunos casos, la interrupción del servicio ha superado los 20 días consecutivos.

Prioridades de la asistencia humanitaria

Los fondos asignados por la ONU se enfocarán en atender necesidades urgentes de salud, agua, saneamiento e higiene. El objetivo principal es prevenir brotes de enfermedades de origen hídrico y facilitar la entrega de kits humanitarios a las comunidades afectadas por la falla estructural, que ya había sido reportada en el embalse Turimiquire.

Alcance del Plan de Respuesta 2026

Esta ayuda se inserta en un contexto crítico donde, según estimaciones de la ONU de enero pasado, 7,9 millones de venezolanos requieren asistencia. Para cumplir con el Plan de Respuesta Humanitaria de 2026, el organismo internacional solicitó el pasado abril un total de 632 millones de dólares, especialmente tras la actividad sísmica recurrente registrada a finales de 2025.

Situación crítica en Sucre y Nueva Esparta

La crisis hídrica ha alcanzado niveles sin precedentes no solo en Sucre, sino también en la región insular de Nueva Esparta. Miles de personas se han visto forzadas a depender de agua de mar, ríos o tomas improvisadas para subsistir, lo que motivó a la gobernadora Jhoanna Carrillo a declarar formalmente la «emergencia hídrica» en la entidad oriental.

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