
La alianza OPEP+, encabezada por Arabia Saudí y Rusia, acordó este domingo incrementar su producción de crudo en 206.000 barriles diarios a partir del 1 de mayo.
No obstante, la medida se considera un gesto meramente simbólico, ya que la ejecución real del aumento es inviable mientras persista el conflicto bélico en Irán y el bloqueo logístico en el estrecho de Ormuz.
La decisión fue ratificada mediante teleconferencia por los ministros de Energía de Arabia Saudí, Rusia, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Kazajistán, Argelia y Omán.
En un comunicado oficial, los ocho países manifestaron su profunda preocupación por la integridad de la infraestructura energética global y señalaron que restaurar los activos dañados exige inversiones masivas y tiempos prolongados, lo que compromete la disponibilidad de suministro.
Asimismo, advirtieron que cualquier ataque a infraestructuras o la interrupción de rutas marítimas internacionales dispara la volatilidad y neutraliza los esfuerzos de la alianza por estabilizar el mercado.
Los miembros subrayaron la «importancia crítica» de proteger los corredores internacionales para garantizar el flujo energético global.
Aunque el comunicado evita menciones directas, la declaración alude a la crisis energética derivada de la ofensiva iniciada el 28 de febrero con bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní.
La situación actual presenta obstáculos críticos, como el cierre de Ormuz —por donde transita el 20 % del crudo mundial— que ha estrangulado las exportaciones de productores clave como Arabia Saudí, Irak, Emiratos y Kuwait.
El suministro se ve afectado adicionalmente por los ataques ucranianos a instalaciones petroleras en Rusia.
Los miembros restantes (Kazajistán, Argelia y Omán) carecen del margen técnico necesario para compensar las pérdidas del mercado.
Calma en un mercado al límite
Los analistas coinciden en que la OPEP+ no podrá implementar este nuevo aumento, del mismo modo que no ha logrado materializar el incremento previo de abril. La decisión de mantener el plan de revertir los recortes voluntarios de 2023 busca, fundamentalmente, emitir una señal de confianza ante el pánico de los inversores.
En marzo, el crudo Brent rozó los 120 USD por barril, acumulando una subida histórica del 63% (su mayor salto mensual desde 1988). Por su parte, el WTI superó la barrera de los 111 USD, reflejando la extrema tensión que vive el sector.
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