Huecos y lagunas de aguas blancas a un lado de la sede de Barrio Nuevo Tricolor. Foto: Níger Martínez

Innumerables botes de aguas blancas y servidas recorren libremente las calles de la zona industrial Los Pinos, ubicada en la parroquia Unare. La falta de atención a estas fugas ha generado troneras y socavamientos de gran magnitud, al punto de dejar intransitables las vías de acceso que comunican a las empresas, talleres y comercios que aún sobreviven en el sector.

Durante más de 30 años, las Unidades de Desarrollo UD-304, UD-320 y UD-322 han albergado un parque industrial clave para pequeñas y medianas empresas de metalmecánica, transporte, cristalería, moteles, almacenes y servicios. Sin embargo, la acumulación de fallas de infraestructura amenaza con paralizar por completo lo que queda de la actividad económica de la zona.

En tramos adyacentes a Barrio Nuevo Tricolor y en diversas avenidas principales, las fugas continuas deterioraron la capa asfáltica hasta transformarla en profundas lagunas cada vez que llueve.

Pérdidas económicas para conductores y transportistas

El deterioro de la vialidad impacta directamente el bolsillo de los trabajadores. José Guerra, transportista que presta servicio en un camión liviano dentro de la UD-304, lamenta que el estado de la carretera le esté destruyendo el vehículo.

«El tren delantero de mi camión está destrozado. Lo poco que cobro por los fletes no alcanza para reparar las piezas mecánicas que se rompen al caer a diario en estos cráteres», afirmó el afectado.

Hacia las últimas transversales del sector, el escenario empeora. En esas áreas predominan galpones abandonados, calles sofocadas por la maleza e inundaciones de aguas negras que cortan completamente el paso vehicular.

Presión tributaria sin retribución en servicios

Los empresarios del parque industrial expresan un profundo malestar ante lo que califican como un acoso tributario desproporcionado. Denuncian que la fiscalización y el cobro de impuestos por parte de los entes gubernamentales se realiza con rigor, mientras que los servicios básicos y el mantenimiento vial brillan por su ausencia.

Representantes del sector aseguran que han intentado reparar algunas áreas verdes y corregir botes de agua por cuenta propia, pero resulta una tarea imposible sin la intervención de equipos especializados de la hidrológica y el corte controlado del suministro para trabajar sobre tuberías de alta presión.

Inseguridad y desmantelamiento de instalaciones

A la crisis de servicios se suma la inseguridad. A pesar de que en la zona opera un módulo de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), los afectados sostienen que la presencia de dicho cuerpo policial, es como que si no existiera.

La delincuencia desmantela continuamente galpones, cables de alta tensión e infraestructuras desocupadas para la extracción de material estratégico. Incluso las tapas de hierro fundido de las bocas de visita han sido hurtadas, convirtiendo las alcantarilladas abiertas en trampas donde con frecuencia caen los automóviles, sufriendo severos daños en cauchos y sistemas de suspensión.

Emplazamiento al Ejecutivo regional y local

Ante esta compleja realidad, la comunidad empresarial y los trabajadores de Los Pinos hicieron un llamado público a la gobernadora del estado Bolívar, Yulisbeth García, y al alcalde del municipio Caroní, Yanny Alonzo, para que realicen una inspección conjunta en el sector.

Exigen la instalación de una mesa de trabajo donde las autoridades escuchen de primera mano los requerimientos del sector productivo y se ejecute un plan urgente de bacheo, reparación de tuberías y resguardo policial.

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