Buenos Aires, Argentina.  Las árbitras argentinas Mariana De Almeida y Daiana Milone quedaron en la historia de la Copa Libertadores al convertirse la semana pasada en las dos primeras mujeres en ser jueces de línea durante partidos del torneo masculino de clubes más importante del continente.

Las dos tuvieron la posibilidad de ser parte de la terna arbitral por casos positivos de coronavirus en los equipos de trabajo originalmente asignados por la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol).

De Almeida, de 38 años, fue la pionera.

El jueves pasado estuvo en la victoria del Nacional uruguayo por 0-1 ante Racing Club en el estadio Presidente Perón, conocido popularmente como ‘el Cilindro de Avellaneda’.

«Uffff, fue una sorpresa enorme. Esto era un sueño, siempre como en todo trabajo, si soñás, lo hacés aspirando a más. Y estar en una competencia internacional de fútbol masculino era algo que siempre soñamos. La verdad que todavía no caemos, no lo podemos creer», dijo esta semana al diario deportivo Olé.

El árbitro principal fue el chileno Cristian Garay, que sustituyó a brasileño Anderson Daronco.

De Almeida tiene un vasta trayectoria en el arbitraje e incluso estuvo en los Mundiales femeninos de Canadá 2015 y Francia 2019, en el Mundial femenino sub’20 de Japón 2012 y en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

En octubre de 2017, Argentina tuvo por primera vez a una jueza de línea mujer, Gisela Trucco, en un partido de la Liga local.

Un mes más tarde fue el turno de De Almeida, que debutó en un Patronato-Newell’s que terminó 0-0.

De Almeida es periodista deportiva y estudió arbitraje para «afianzar sus conocimientos», pero luego le «apasionó más estar dentro del campo que opinar desde alguna cabina».

Dos horas después de que se convirtiera en la primera mujer en ser parte de una terna arbitral de la Copa Libertadores masculina, Milone, de 31 años, se convirtió en la segunda.

La jueza de línea estuvo en la victoria del Defensa y Justicia de Hernán Crespo por 3-0 ante el Delfín ecuatoriano en el estadio Norberto Tomaghello, de la provincia de Buenos Aires.

«La designación a los partidos no la esperábamos para nada. Sabemos que es algo muy difícil llegar ahí siendo mujer. Si bien en las reuniones ya nos venían avisando que estuviéramos preparadas, pensábamos que sería más adelante. Pero justo se dio la casualidad de que los árbitros se enfermaron. A mí me llamaron y me avisaron el día anterior a la noche», explicó Milone a Olé.

Al igual que su compatriota, tuvo un buen desempeño.

Ambas debutaron de local y sin hinchas para evitar el contagio del coronavirus, algo que, según ellas, fue beneficioso porque pudieron trabajar más «tranquilas».

Milone contó que recibió la felicitación de varios jugadores durante el encuentro.

Daniela Milone es hija del exábitro y también juez de línea Juan Milone.

«Pasé varios domingos sentada frente al televisor viendo fútbol, fue el profesionalismo de mi papá lo que me llevó a compartir la misma dedicación y devoción por este deporte, cuando tenía 16 años lo acompañe a dirigir un Boca-River y al estar en la cancha y verla repleta de gente me gustó mucho la idea de hacer lo mismo que él», dijo hace un tiempo al sitio web HoySeJuegaFem.

El hito de De Almeida y Milone fue celebrado a través de las redes sociales por la Conmebol y por la Asociación Argentina de Árbitros (AAA).

Alejo Castañy, rector de la escuela de Árbitros de la AAA, dijo que fue un «día histórico y para festejar».

Para Chiqui Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), fue un «reconocimiento» que lo «enorgullece» y refleja el «buen camino en la inclusión e igualdad en el arbitraje argentino».

EFE noticias

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