
Un trágico suceso se registró durante una reunión social celebrada en un inmueble del balneario de Santa Rosa, al norte de Lima, Perú, donde el joven de nacionalidad venezolana Geremy Gabriel Arrieche Torín, de 21 años de edad, fue asesinado a tiros.
De acuerdo con las indagaciones preliminares de la Policía Nacional del Perú (PNP), el ataque ocurrió alrededor de las 6:00 de la mañana, tras desencadenarse una fuerte discusión en el lugar. Las versiones recabadas por el jefe de la Depincri Puente Piedra, comandante Benito Juárez, indican que el altercado comenzó cuando el agresor observó a la víctima bailando con una mujer que sería su hijastra.
En medio de un arrebato de ira, el sujeto extrajo un arma de fuego y disparó en dos ocasiones contra Arrieche Torín, impactándolo en el cuello y en el pómulo derecho, heridas que le causaron la muerte de forma instantánea.
Operativo policial y capturan en el aeropuerto Jorge Chávez
Tras consumarse el homicidio, los implicados intentaron abandonar el país para evadir la acción de la justicia. Sin embargo, aproximadamente 15 horas después del crimen, agentes de la PNP desplegaron un operativo de inteligencia en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez que permitió la captura de los sospechosos, identificados como Renzo Jesús Yupanqui Soto, alias «Calavera» y su hermano Yerson Antonio Yupanqui Soto, alias «Gordo Percy».
Según detalló el jefe de la Dirección de Investigación Criminal, general Víctor Revoredo, los hermanos habían realizado el proceso de embarque para hacer una escala en Santiago de Chile antes de continuar su ruta final hacia España.
Durante la intervención en la terminal aérea, las autoridades incautaron los pasaportes, teléfonos celulares y un vehículo de placa ADA-447 que habría sido utilizado para el traslado posterior al hecho.
Confesión del imputado y recuperación del arma homicida
Durante los interrogatorios preliminares, el imputado admitió haber efectuado los dos disparos que acabaron con la vida del joven venezolano. Si bien el acusado alegó inicialmente haber actuado en legítima defensa, las autoridades policiales desestimaron esa versión y confirmaron que el móvil estuvo vinculado a un ataque de celos o altercado pasional.
En el marco de las diligencias en la escena del crimen, los peritos de la Policía Nacional hallaron el revólver utilizado en el ataque, el cual había sido ocultado entre la maleza y los matorrales de la vivienda donde se desarrollaba la fiesta. Los teléfonos incautados y el armamento recuperado quedaron bajo custodia para las pericias balísticas y tecnológicas correspondientes a la causa penal.
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