
El presidente de Chile, José Antonio Kast, advirtió este miércoles que el sistema frontal que golpeará en las próximas horas a gran parte del territorio nacional «puede ser muy duro», por lo que hizo un llamado urgente a la ciudadanía a evitar traslados innecesarios hacia zonas montañosas o costeras.
«Los vientos que se pronostican para la costa son de gran magnitud y las marejadas van a ser, al parecer, de consideración. El llamado de las autoridades regionales es categórico: no desplazarse a la zona cordillerana ni al litoral», indicó el mandatario, quien enfrenta su primera gran emergencia climática desde que asumió la jefatura de Estado en marzo pasado.
«Son días de emergencia», enfatizó Kast desde la sede del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA), en Valparaíso, donde supervisa la evolución del temporal que afectará a diez de las 16 regiones del país, ensañándose especialmente con la zona central.
Alarma roja y suspensión de actividades
Debido al riesgo inminente de saturación de suelos, desbordes y lluvias intensas, la Dirección Meteorológica de Chile emitió una alarma roja para las regiones Metropolitana (Santiago), Valparaíso y Coquimbo, proyectando precipitaciones continuas para los días 17, 18 y 19 de julio.
Como medida preventiva, el Gobierno decretó la suspensión total de clases para el viernes 17 de julio en estas tres regiones centrales, extendiendo la disposición a Maule y O’Higgins. Asimismo, las autoridades ordenaron el cierre preventivo del Complejo Fronterizo Los Libertadores, el principal corredor terrestre entre Chile y Argentina de alta montaña, hasta que mejoren las condiciones de transitabilidad.
«Esto puede ser muy duro. No podemos evitar el temporal, pero sí podemos colaborar activamente para mitigar sus efectos», apuntó el presidente Kast.
Un fenómeno de alto impacto
El meteorólogo Elio Brufort explicó que la severidad de este evento meteorológico se debe a la combinación de múltiples factores atmosféricos simultáneos.
«Tenemos la presencia de un río atmosférico de categoría 4, capaz de generar lluvias muy fuertes y daños en infraestructura y terrenos. A esto se suma la llegada sucesiva de tres sistemas frontales consecutivos», detalló el especialista.
En la región de Coquimbo, situada a unos 460 kilómetros al norte de Santiago, los pronósticos estiman que podrían caer entre 200 y 250 milímetros de agua, lo que representa «el doble de lo acumulado durante todo el año en apenas unos días».
«Nunca hay que subestimar estos sistemas frontales, sobre todo por la fuerza del viento. Prevemos rachas de hasta 90 kilómetros por hora en la costa y de entre 60 y 80 km/h en los valles del interior, lo que podría provocar la caída de árboles y voladuras de techos», advirtió Brufort.
Este inusual temporal, que mantiene en alerta a las autoridades y a la población civil, está asociado al fenómeno de El Niño, caracterizado por el calentamiento de las aguas superficiales del océano Pacífico ecuatorial, lo que suele propiciar frentes de mal tiempo de rápido desarrollo y gran intensidad.
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