Un Peralta espectacular se unió a Pedro Martínez en la historia de playoffs. Foto MLB

Los Rays respondieron con un contragolpe la noche del martes en el Juego 2, y la Serie de Campeonato de la Liga Americana regresa a Cleveland convertida en una serie al mejor de cinco encuentros.

La victoria de Tampa Bay por 3-1 se pareció más a lo que se espera en esta serie: un duelo cerrado, con excelente pitcheo de ambos lados, que se decidió por un solo error en medio de toda la presión que conlleva la SCLA.

Ese error llegó en el cuarto inning, cuando los Rays finalmente lograron descifrar al lanzador de los Guardianes, Parker Messick, después de causar estragos en las bases con su característica velocidad. Ben Williamson conectó un rodado hacia José Ramírez que parecía destinado a terminar la entrada, pero Ramírez quedó atrapado al intentar fildear la pelota en un bote intermedio y ésta pasó entre sus piernas, prolongando el episodio y permitiendo que los Rays anotaran su primera carrera. Eso dejó la puerta abierta para Liam Hicks, quien disparó un sencillo de dos anotaciones para agravar el daño.

Fue “una entrada muy al estilo de los Rays”, como la describió Cash, y él es un experto en eso. Para los Guardianes, fue una dura lección, pues saben que ése es precisamente el tipo de episodio que ahora deben evitar.

Sin embargo, este tipo de encuentro solamente fue posible porque Freddy Peralta llegó al Juego 2 lanzando fuego.

Peralta estuvo brillante, ponchando a seis bateadores de los Guardianes a lo largo de seis entradas en blanco para llevarse la victoria. El dominicano ya había experimentado un renacer desde su llegada a la organización de los Rays tras ser cambiado por los Mets, pero la noche del martes en el Tropicana Field alcanzó un nivel completamente diferente.

La recta de 99.4 mph que Peralta le lanzó a Jo Adell en el quinto capítulo fue el pitcheo más rápido de su carrera, y realizó 29 lanzamientos por encima de las 97 mph. Todo esto de parte de un lanzador cuya recta promedió 94.3 mph durante la temporada regular. Los Rays necesitaban algo especial de Peralta para evitar regresar al Progressive Field abajo 0-2 frente a los Guardianes, pero recibieron mucho más de lo que podían haber imaginado.

“La adrenalina juega un papel muy importante”, dijo Peralta. “Me defino como un competidor y me gustan este tipo de juegos. Siempre he dicho que disfrutaba esto como lanzador dominicano. Crecí viendo los juegos en República Dominicana, y ésos son los tipos de partidos que uno ve allá. Me acostumbré a eso porque crecí viéndolo. Siento que llevo eso dentro de mí”.

Los cánticos de “¡Freddy! ¡Freddy! ¡Freddy!” ya retumbaban en el estadio cuando realizó su lanzamiento número 99, el último de la noche, para cerrar el sexto episodio con un ponche que desató la euforia de los aficionados locales.

Fue el tipo de actuación monticular que convierte incluso a otros lanzadores en aficionados.

“Vaya, ¿por dónde empiezo?”, dijo el cerrador de los Rays, Bryan Baker, quien se apuntó el salvamento. “Desde que llegó aquí, creo que su combinación de recta y cambio de velocidad es una de las mejores del béisbol. Parece que los ajustes que han hecho, ya sea en sus pitcheos o en la manera de utilizarlos, están dando enormes resultados”.

La energía de Peralta era contagiosa, y el derecho de 30 años todavía estaba lleno de emoción después del encuentro mientras hablaba de su confianza en este equipo. Ya ha estado a las puertas de la Serie Mundial, tras alcanzar la Serie de Campeonato de la Liga Nacional con los Cerveceros la temporada pasada, pero cree que esta vez realmente pueden lograrlo.

Ahora, los Guardianes tienen que preocuparse por la presencia amenazante de Peralta en esta serie, sabiendo que volverán a enfrentarlo. Gavin Williams ejerce una influencia similar del otro lado, pero ahora los bateadores de Cleveland tendrán que buscar respuestas antes de la próxima apertura de Peralta. Quizás hasta pierdan el sueño esa noche.

Se podía sentir cómo cambiaba la energía dentro del Tropicana Field a medida que los Rays tomaban la ventaja, dejando atrás la decepción de su derrota por 7-3 en el Juego 1. Tampa Bay es ampliamente favorito en esta serie, algo que no debería sorprender a nadie después de registrar 98 victorias, la mayor cantidad de la Liga Americana. Pero vimos cómo recuperaron de inmediato su confianza y actitud desafiante después de ponerse arriba en el marcador.

En la entrada siguiente, Junior Caminero atrapó una línea contundente bateada por Kwan y le dedicó el gesto de negación con el dedo al estilo de Dikembe Mutombo. Los Rays no solamente están jugando un gran béisbol, sino que también han recuperado la confianza en sí mismos.

Sin embargo, los Guardianes venían de ganar cuatro encuentros consecutivos antes del Juego 2, incluida su increíble remontada después de estar abajo 0-2 frente a los Medias Blancas en la Serie Divisional de la Liga Americana. Un Progressive Field repleto de aficionados debería ser de gran ayuda durante los próximos tres partidos, comenzando con el Juego 3, programado para el jueves a las 6 p.m. ET.

¿Y los Rays? Simplemente necesitan seguir aplicando esta misma fórmula, ejerciendo una enorme presión sobre los Guardianes y obligándolos a ser los primeros en cometer errores. Los equipos con ventaja de localía en una serie al mejor de siete juegos que han dividido los primeros dos encuentros han terminado ganando la serie en 55 de 102 ocasiones (53.9%), incluidas 24 de 40 veces (60%) en las Series de Campeonato.

 

 

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