

Desde hace un año, la recolección agrícola en el condado de Hidalgo, al sur de Texas, padece un severo déficit de personal. Productores y contratistas locales reportan que las cuadrillas de campo han reducido su tamaño a menos de la mitad a raíz de las operaciones desplegadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), las cuales han derivado en detenciones y en el confinamiento voluntario de trabajadores indocumentados.
La situación no es exclusiva del sector agrario; la industria de la construcción en ciudades como Weslaco y McAllen también reporta pérdidas operativas cercanas al 50 %. Empresarios del ramo advierten que la combinación de la inflación en los insumos y la escasez de mano de obra de origen migrante —que representa más del 40 % de la fuerza laboral del sector en Texas según el American Immigration Council— ha paralizado múltiples obras residenciales y comerciales a pocas millas de la frontera con México.
Riesgo político para el bloque republicano
El descontento económico y el clima de persecución amenazan con erosionar el respaldo al Partido Republicano en las próximas elecciones legislativas de noviembre. La región del sur de Texas, tradicionalmente considerada un bastión demócrata, registró un importante viraje conservador durante los comicios de 2024. Sin embargo, el impacto directo de las medidas migratorias sobre los comercios locales ha reactivado el descontento popular.
De acuerdo con un estudio de Cook Political Report, casi dos de cada tres votantes hispanos en el estado declaran estar menos dispuestos a apoyar a candidatos que promuevan deportaciones masivas, mientras que el 61 % manifiesta una opinión desfavorable sobre el accionar de ICE. El dilema ha generado autocrítica y división entre dirigentes conservadores y representantes gremiales como el Hispanic Business Council, quienes prevén una abstención masiva o un retorno del voto latino hacia las filas demócratas.
Aislamiento y zozobra en las comunidades fronterizas
En el ámbito cotidiano, el incremento de la vigilancia ha transformado la rutina de miles de familias de inmigrantes. Testimonios en la zona de McAllen describen un escenario de confinamiento donde los trabajadores limitan sus desplazamientos exclusivamente al trayecto entre el hogar y las obras para evitar ser interceptados en la vía pública.
Para mitigar las incursiones de los agentes federales en las áreas de trabajo, constructores y pequeños propietarios han comenzado a cercar los terrenos y colocar avisos de propiedad privada. Entre tanto, la incertidumbre persiste tanto entre las familias trabajadoras como entre los pequeños empresarios que dependen de esta fuerza laboral para mantener operativos sus negocios.
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