Las autoridades venezolanas ordenaron una restricción parcial de paso de vehículos en el puente internacional Francisco de Paula Santander, que une a Ureña con Cúcuta. La medida, oficializada la tarde del pasado jueves, responde a la detección de fallas estructurales que comprometen la seguridad del viaducto.
De acuerdo con el reporte emitido por el director de Protección Civil en la jurisdicción, Henry Zabala, la suspensión afecta directamente a los vehículos de carga pesada y autobuses. No obstante, se mantiene habilitado el paso para motocicletas y vehículos livianos, aunque bajo un esquema de supervisión y controles estrictos para evitar una mayor sobrecarga en la infraestructura.
Socavación por crecida del río Táchira
Se localiza en uno de los pilotes del lado venezolano el origen de la falla, con una presunta socavación, debido al incremento del caudal del río Táchira. Las fuertes lluvias de los últimos días generaron un incremento en la fuerza del agua, que habría provocado un pequeño cedimiento de la estructura. Este escenario disparó las primeras alertas de los organismos de gestión de riesgos en la frontera.
Como se trata de una infraestructura binacional, para abordar la emergencia es necesario coordinarse diplomática y técnicamente entre las dos naciones.
En este sentido, ingenieros de Invías (Instituto Nacional de Vías) en Colombia han ido al lugar para hacer evaluaciones en el terreno y establecer el verdadero nivel de riesgo, mientras se coordinan las futuras reparaciones con las respectivas cancillerías.
Para asegurar que el intercambio de mercancías entre las dos naciones no se interrumpa, la carga está siendo desviada hacia las rutas secundarias de los puentes Atanasio Girardot y Simón Bolívar. Aunque la frontera sigue funcionando, la limitación ha generado preocupación entre los transportistas y las asociaciones económicas, que temen que haya demoras importantes en el traslado de mercancías.
Asoata, la Asociación de Aduaneros del estado Táchira, anunció que pedirá un plan de acción para prevenir la paralización de la aduana subalterna de Ureña. La idea principal es oficializar la reorientación de la carga hacia otros puentes mientras se llevan a cabo los trabajos de ingeniería.
Por ahora, las autoridades no han determinado un periodo aproximado para que el puente esté completamente abierto de nuevo. La longitud de tiempo que dure el cierre para vehículos pesados se determinará únicamente por los informes técnicos finales, los cuales establecerán la magnitud de la intervención requerida para estabilizar el pilote afectado.
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