La víspera del Año Nuevo Lunar en China no solo es una celebración de tradición y familia; es, ante todo, la vitrina tecnológica más imponente del planeta. La gala anual del Festival de Primavera de la CCTV, que este año dio la bienvenida oficial al Año del Caballo de Fuego, volvió a paralizar a la audiencia global con un despliegue de innovación que reafirma el liderazgo del gigante asiático en la industria del mañana.

En un escenario donde figuras de la talla de Lionel Richie y Jackie Chan compartieron reflectores, los verdaderos protagonistas fueron los androides desarrollados por cuatro startups locales: Unitree Robotics, Galbot, Noetix y MagicLab. 

Junto a ellos, Doubao, el avanzado chatbot de inteligencia artificial de Bytedance (creadores de TikTok), demostró que la IA ya es un elemento cotidiano en la cultura china, informa DW en Español.

Evolución mecánica: de coreografías simples a las artes marciales

Aunque la presencia de robots no es una novedad absoluta en este evento —el año pasado un grupo de 16 unidades realizó un baile con pañuelos—, el salto cualitativo observado este año ha dejado atónitos a los analistas. Los expertos coinciden en que la estabilidad, velocidad y coordinación han alcanzado niveles de madurez asombrosos en apenas doce meses.

Georg Stieler, director gerente para Asia de la consultora tecnológica Stieler, destacó que el progreso en el rendimiento es «llamativo». Durante la transmisión, los modelos de Unitree Robotics ejecutaron rutinas de alta complejidad técnica, manejando espadas, bastones y nunchakus. 

La precisión llegó a su punto máximo con la representación del Zui Quan o «boxeo del borracho», una disciplina que exige un equilibrio dinámico que hasta hace poco parecía imposible para una máquina.

El Super Bowl asiático como motor de inversión

Con una audiencia que supera con creces el alcance de eventos como el Super Bowl, la gala funciona como una plataforma estratégica de marketing industrial. Las empresas que logran un espacio en este horario estelar no solo buscan aplausos, sino contratos. Según los analistas, aparecer en el escenario de la CCTV se traduce directamente en pedidos gubernamentales y un acceso privilegiado al capital de riesgo.

Esta conexión entre la política industrial y el entretenimiento es lo que distingue a China. La robótica humanoide es un pilar fundamental de la estrategia «IA+» impulsada por el liderazgo de Xi Jinping. 

El objetivo es claro: mitigar los efectos del envejecimiento poblacional y potenciar la productividad mediante lo que el gobierno denomina «nuevas fuerzas productivas de calidad», un selecto grupo que incluye también a los drones y los vehículos eléctricos.

Dominio global frente a la mirada de Occidente

Finalmente, las cifras respaldan la ambición china. Datos de la firma de investigación Omdia indican que, durante el año pasado, China envió casi 13.000 humanoides, lo que representa cerca del 90 % del mercado mundial. Las proyecciones de Morgan Stanley son aún más ambiciosas, estimando que las ventas podrían duplicarse este año hasta superar las 28.000 unidades.

Incluso figuras como Elon Musk, quien desarrolla el robot Optimus en Tesla, han reconocido que la competencia más feroz proviene de Oriente. El magnate ha calificado recientemente al ecosistema tecnológico chino como una «bestia imparable». 

Mientras el mundo observa, los humanoides chinos han dejado de ser una curiosidad de feria para convertirse en el símbolo de una potencia que ya camina, literalmente, hacia el futuro.

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