Rugby

Caracas.-Hace 19 años, un joven llamado José Arrieta intentó hurtar la compañiía de ron más importante de Venezuela, Hacienda Santa Teresa. Hoy en día es un entrenador de rugby y está preparando al equipo de la empresa ronera, que competirá en el Costa Blanca Rugby Sevens de España el próximo 20 de mayo.

Luego de una tarde lluviosa, José llega a la Hacienda, ubicada en el estado Aragua para iniciar las prácticas del deporte que le dieron una segunda oportunidad.

Arrieta recuerda que antes del rugby su vida era «un poco desordenada».

«Era un muchacho que me metía en problemas, yo creo que si no hubiera sido por el proyecto (Alcatraz), ahorita no existiera», relató.

José Arrieta forma parte del «Proyecto Alcatraz», un programa que inició Alberto Vollmer, dueño de Santa Teresa en 2003, tras el intento de robo del ahora entrenador y su ex banda delictiva para robarle.

«Alberto captura a uno de mis compañeros y le ofrece dos opciones: o entregarlo a la cárcel o que le trabajara seis meses sin nada a cambio», dijo.

«Acepte la propuesta y comence a trabajar con él», recordó.

Después de esto, la ronera comenzó el proceso de formación con lecciones de valores, sesiones con psicólogos, además de trabajo e introducción del rugby en sus vidas, con el que participan en la liga nacional, y ahora competirán en España.

El equipo que forma este proyecto, gran parte son exmiembros de bandas delictivas y otros, que no han delinquido, la forman jóvenes que, por su condición de vida, pueden caer en grupos conflictivos.

Entre los últimos se encuentra el hijo de Arrieta, Wilkinson, quien inició a jugar al rugby a los 8 años.

Prevención: Jugar con balones y no pistolas

Wilkinson explicó que su mentor pensaba que si los niños ven a otros «jugando con pistolas iban a querer jugar con pistolas, pero si los ven jugando con balones iban a querer jugar con ellos».

A su juicio, esta competición en España unirá más al equipo, que en el inicio pasó por procesos de «reconciliación» al integrarse entre bandas delictivas «enemigas».

«Es algo especial, tiene un peso, un sentimiento muy grande en nosotros», expresó.

«Esto nos va unir más como equipo, personas y familia», afrima el joven, quien considera «muy bonito» poder jugar junto a su padre y lo catalogó como «algo que no tiene precio».

Prepación para campeonato de rugby en España

La preparación del equipo que viajará a España empezó en la Hacienda Santa Teresa, donde disponen de un campo de juego, y luego se trasladó a una casa de retiro, donde continuaron el entrenamiento, sesiones de psicología y se incorporaron clases de coctelería, oratoria y redes sociales para que los jugadores hagan el registro de su viaje.

Además de jugar al rugby, los miembros del Proyecto Alcatraz han aprendido técnicas de la producción de ron y de la elaboración de cócteles, como es el caso de Anther Herrera, exmiembro de la última banda reclutada por Santa Teresa en 2020.

Herrera, quien pasó del robo a ser «embajador de marca», reconoce que antes de entrar al proyecto sentía desconfianza del proceso.

«Nosotros no creímos en eso (…) nos miramos a la cara y pensamos que querían reunirnos y entregarnos al Gobierno y era algo (a lo que) le teníamos mucho miedo», dice a Efe.

Luego de dos años de negociaciones, el grupo decidió ser parte del Proyecto Alcatraz y del rugby, donde vieron los valores del deporte que incluyen «el respeto, la transparencia, la humildad, el trabajo en equipo, la disciplina y la confianza».

«Para mí, estar en este equipo de rugby es algo muy grande, algo muy valioso, porque desde chamo (joven) también me gustaba mucho el fútbol, pero aquí yo veo que existe algo distinto, aquí existe la hermandad (…) aquí haces un trabajo en equipo y cambias tu estilo de vida, porque el rugby cambia tu estilo de vida», indica.

El rugby da segundas oportunidades

El director de negocios de Santa Teresa, Bernardo López, explica que en estos 19 años han logrado reclutar a 11 bandas delictivas del estado Aragua, casi todas del municipio Revenga, donde está ubicada la compañía desde 1796.

«Estamos absolutamente conscientes de que puede haber cambios en el ser humano, que pueden haber segundas oportunidades (…) y la verdad es que hemos pensando que no hay nadie irrecuperable, que simplemente lo que hay es carencia de oportunidades», detalla a Efe.

López afirma que la empresa se ve beneficiada al apoyar a la comunidad y su objetivo es, con el Proyecto Alcatraz, poder reclutar a más personas y tener a más «niños jugando rugby».