Aplican conocimientos ancestrales indígenas para elaborar productos caseros
Yessika Muñoz

Ciudad Guayana.- La casa hogar para personas con discapacidad, ubicada en la parroquia Vista al Sol, también es conocida por sus programas de “saberes y haceres «, así lo define Dominga Brito, enfermera jubilada, quien dirige el recinto.

Nacida en El Caruto, estado Monagas, Dominga aprovecha sus conocimientos ancestrales indígenas -Warao- para enseñar a elaborar productos caseros. Sobre todo en estos momentos que la crisis económica golpea a la mayoría de los venezolanos.

La solución ante el desespero que siente el ciudadano común de pensar ¿qué comeremos mañana?, es sacarle el máximo provecho a los productos que tenemos a nuestro alcance.

 Además de exhortar a los guayacitanos a volver a la siembra para obtener de nuestro propio patio o jardines cosechas, que “estirarán” un poco más el salario.

Desde el año 2016 se imparten cursos o talleres todos los miércoles de 7:00 a.m. a 2:00 p.m.; o pueden programarlos los fines de semana.

Elaboración de casabe, adobo, vinagre de frutas, jarabe de frutas, vino de frutas, salazón de pescado fresco y caramelos son los más solicitados por residentes de las comunidades de San Félix y hasta en los colegios.

Múltiples usos de la yuca

Dominga menciona la yuca como el principal producto que utilizan en sus talleres porque es el más económico, por ende es el tubérculo más solicitado actualmente por los guayacitanos.

Es decir, se ha convertido en el plato de mayor consumo entre la población, además de la sardina.

“Nosotros también funcionamos como una escuela, pero no convencional, porque enseñamos a los participantes a utilizar, por ejemplo, a partir de un tubérculo como la yuca lo que es la fabricación de casabe, licor, melaza,  arequipe, vinagre, perfume hasta harina”, explica.

Dominga comenta que se puede utilizar yuca dulce para realizar diferentes platos para cada día como: tostones y harina de yuca.

Todos los productos que su base sea harina de maíz o de trigo se sustituye por la harina de yuca.

Las tortas, ponquecitos, galletas, pan, entre otros, se puede perfectamente elaborar con harina de yuca.

Con tan solo rallar la yuca, exprimirla, colocarla al sol para secar y luego moler, es el procedimiento sencillo para obtener harina. De esta manera también se conserva para quienes tiene la posibilidad de adquirir sacos de yuca.

Hasta la concha no se desperdicia, porque también sirve de abono para el huerto o el jardín.

De la yuca se extrae un líquido llamado yare, este se puede utilizar para realizar melaza.

Martha Mocura, una de las maestras, cuenta que el yare se cocina sin agregarle nada hasta que comience a espesar y tome color marrón.

“Yo lo utilizo para darle color a las carnes”, resalta.

Es decir, que por su color obscuro puede hacer la función de salsa inglesa.

Esta misma melaza si se le agrega leche y azúcar, se obtiene un sabroso arequipe.

Con el yare también se puede realizar vino luego de 21 días de fermentación y con menos días ya se puede utilizar como vinagre.

Para el adobo se necesita la hoja de yuca tierna harina, sal, cúrcuma y orégano.

Dominga dice que para elaborar el casabe en casa lo primero es rallar la yuca, sino se tiene el sebucán -elemento para exprimir la yuca- se puede hacer con un paño y para cernir es recomendable el colador de espaguetis.

La harina que se obtiene con este procedimiento se extiende en una sartén o budare.

Si se deja reposar el yare se asentará un residuo blanco, este se convertirá en almidón, que se utilizará como talco.

Hay muchos más productos que se pueden obtener a base de yuca, destaca Dominga. Y, lo más importante es que no dependen de la electricidad, porque también les enseña a los estudiantes a realizar fuegos de cañón.   

Capacitación para emprendedores

Los participantes tienen la oportunidad de capacitarse para convertirse en emprendedores, porque ellos pueden elaborar su propio casabe, vino, pinturas ecológicas, jabón, sal marina, entre otros productos a base de plantas de raíz corta.

También aprenden a realizar chupetas, caramelos y demás dulces utilizando frutas de la comunidad.

Conocimientos que no solo les servirán para hacer productos para su consumo, es que también  es un recurso para iniciar un emprendimiento.

De tal forma, que puedan crear su propio negocio e independencia económica.   

Junto a la cooperativa La Salud, desarrollan los cursos de dos horas los fines de semana, que consiste en trabajos prácticos, igualmente se especializan en talleres de manejo de síndrome convulsivo y crisis y pánico.  

En este sentido, Brito extiende la invitación a todas las personas que quieran participar en los cursos de saberes y haceres.

Se dictan en la casa hogar, situada en el sector Armando Flores Díaz I, calle Bello Monte, casa número dos, de Vista al Sol, en San Félix.

Preservación de saberes

Las actividades que se desarrollan en la casa hogar también son solicitadas en otras comunidades y colegios. Es que también los niños participan en los cursos de saberes.

Para Dominga es de suma importancia que no se pierdan todas las técnicas empleadas para preservar y elaborar alimentos, fundamental para la supervivencia.

Actualmente la institución vecinal cuenta con nueve maestros infantiles y cuatro adultos.

“Es una formación que se está perdiendo en las escuelas municipales, ubicadas en las parroquias campesinas, porque  no disponemos de un vehículo propio para movilizarnos y poder seguir transmitiendo conocimientos ancestrales”, lamenta.

Es que el 04 de enero de 2016, la casa hogar fue despoja de un vehículo tipo van, por parte de una dependencia de la alcaldía.

“El consejo municipal de derecho del niño y niña y adolescente, nos quitó la camioneta de forma irregular. Herramienta vital que sostenía los programas impartidos en nuestra casa como la cría de peces, aves, y siembra de raíz corta”, señala la enfermera jubilada. 

Por tal motivo, Dominga hace de conocimiento público su deseo de que las instituciones del Estado otorguen reconocimientos por la labor sin fines de lucro, que ha venido desarrollando la casa desde hace 24 años, cuando se fundó.

“Me gustaría que se nos devolviera esa pieza fundamental que nos permitiría seguir elaborando alimentos para animales, búsqueda de recursos para las personas que atendemos, y por supuesto seguir ampliando nuestra escuela de formación vecinal”,  Concluye.