Salah
Salah celebra el 3-2. EFE/EPA/PETER POWELL.

En una secuencia repetitiva, con la necesidad de adelantarse hasta tres veces en el marcador, el Liverpool insistió en sus posibilidades de jugar la próxima edición de las competiciones europeas, incluso la Liga de Campeones, con su segundo triunfo consecutivo contra el resistente Nottigham Forest, doblegado por Diogo Jota, Mohamed Salah y sus errores defensivos, por más que marcó dos goles en un escenario como Anfield.

No le valió para evitar su undécima jornada consecutiva sin ganar. Ni su cuarta derrota seguida. Tampoco para salir del descenso, a un punto ahora de la permanencia, ahora penúltimo de la tabla. Ni tampoco para alterar la historia de 54 años sin ganar al Liverpool en Anfield en la Premier. Desde el 15 de febrero de 1969. Sí lo puso en duda a ratos, aunque sus empates, tanto el 1-1 como el 2-2, no fueron más allá de los tres minutos de duración.

Siempre respondió el Liverpool, que vislumbra Europa a tres puntos. La Champions está al doble: a seis. Ganó un partido que fue suyo, sobre todo en la primera parte. Pero también en la segunda. Por ambición, por ocasiones, sin una clarividencia absoluta, tampoco un aluvión sobre la portería de Keylor Navas, pero, al menos, meritorio como para haber tomado ventaja mucho antes de lo que lo hizo.

Fue extraño que ninguna de sus tres oportunidades sobre la media hora del primer tiempo terminaran en nada, en el 0-0 con el que el duelo se fue al intermedio.

A la primera, en el minuto 26, a un cabezazo de Van Dijk, voló el portero costarricense. Despejó la ofensiva rival a saque de esquina. Después, en el 31, instantes después de Mc Kenna, dolorido en la clavícula, se retiró por lesión del encuentro, Gakpo conectó el siguiente remate, salvado al lado de la línea por Neco Williams. Además, en 38, Jota malgastó contra el lateral de la red el testarazo que lo proponía para el primer tanto.

Lo logró al inicio de la segunda parte, también de cabeza. El córner lo lanzó Alexander Arnold, nadie acertó a despejarlo del Nottingham Forest, con un doble rebote al que dio continuidad Fabinho y que remachó definitivamente Diogo Jota. Sin opción ya para nadie. Ni para ningún defensa ni para Keylor, batidos al minuto y medio de la vuelta del vestuario.

No fue suficiente. La confianza -o la desconcentración- del Liverpool con el 1-0 la aprovechó el Forest. La volea de Neco Williams era prometedora al contraataque. No lo habría sido tanto, en cualquier caso, sin la intervención de Robertson, cuyo rebote descolocó a Alisson. Ya no alcanzó el portero brasileño, por más que se propuso rehacerse hacia el otro lado. No bastó.

Era el minuto 52. Un gol en Anfield. Un impulso para el Forest, que tan pronto igualó el marcador como encajó el 2-1. La forma con la que Diogo Jota controló con el pecho, tocó con el muslo y remachó con la izquierda, la soledad con la que hizo todo eso, sin un oponente en un metro a la redonda, pone en evidencia a la estructura defensiva del bloque visitante, que jamás detectó al atacante portugués en el envío de falta de Andy Robertson.

Aún dispuso Jota del 3-1, la hipotética sentencia, que evitó de nuevo Navas para sostener las opciones del Forest. En otro córner, en otro rechace, Gibbs-White conectó una volea en un balón llovido que pasó entre Konaté y Alexander Arnold, que tocó en los dos y que acabó en la red, en el inesperado 2-2 que devolvió el partido al mismo panorama anterior: de nuevo con la respuesta inmediata del Liverpool.

Del minuto 68, con el 2-2, al 70, con el 3-2. Otra falta lateral y otro despropósito defensivo del Nottingham Forest que culminó Salah con la derecha: superó la pugna con Remo Freuler por el lugar justo para el remate y ganó el partido de forma ya definitiva, con el Liverpool apuntado a una carrera final por las plazas europeas, quizá la Champions, con la que no contaba hace unos meses, cuando la crisis lo había relegado a un papel menor este curso.

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