
Los botes de aguas blancas se han incrementado alarmantemente, mientras las bocas de visita colapsadas corren por debajo de los puestos de emprendedores de comida y los alrededores del mercado popular de buhoneros La Esperanza. Esta situación de insalubridad persiste a escasos metros del Palacio Municipal de Caroní, ignorada por sucesivas gestiones.
El clamor popular no llega al despacho de la primera autoridad local del municipio Caroní. «La situación de insalubridad que viven los locatarios en esta zona comercial del centro de San Félix, no es de importancia para los responsables de solucionarlo», denunció un afectado que prefirió el anonimato.
La Carrera 7 de San Félix, que se une con la calle Negro Primero y otras vías aledañas al mercado municipal, presenta un avanzado estado de deterioro. «Estamos cansados de enviar cartas, hablar con la gente de Economía Informal, concejales y otras autoridades, pero nadie da respuestas a nuestras peticiones», expresó un comerciante formal que evitó identificarse.
Las aguas blancas emergen de aceras y algunos negocios, recorriendo la Carrera 7 hasta unirse con aguas fecales de bocas de visita colapsadas. Este problema, crónico en el corazón comercial de San Félix, agrava la precariedad para cientos de vendedores.
Testimonios de más de una década
José Gil, vendedor ambulante de condimentos con más de 10 años en los alrededores del mercado municipal, es testigo del progresivo deterioro. «Pasaron José Ramón López y alcaldes provisionales, luego Tito Oviedo con más de ocho años de gestión, y nadie resolvió el problema de esta importante vía».
Otros transeúntes consultados denuncian desidia gubernamental en el mercado: «Los puestos de pescado desaparecieron con el techo del galpón; los buhoneros formales padecen colapso de servicios básicos, incluidos los baños», manifestó José Zamora.
Barrios aledaños sumidos en el caos
Habitantes de La Esperanza y La Grúa, adyacentes a la zona, también sufren fugas de aguas blancas y cloacas obstruidas. Desde la entrada del local Papa Brava, la calle está destruida sin asfalto; en época de lluvias, se convierte en lodazal con olores putrefactos que se mezclan con alimentos expendidos en vía pública sin control sanitario.
Vendedores claman al actual alcalde Yanny Alonso para que ordene a la municipalidad eliminar botes de aguas, descolapsar bocas de visita y asfaltar las calles circundantes al mercado.
La zona, vital para la economía informal de Ciudad Guayana, urge intervención inmediata.
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