Calamidad pasan vecinos de varias comunidades que hacen vida en la avenida Castillito de Puerto Ordaz. Foto: Níger Martínez

En la avenida Castillito de Puerto Ordaz, junto a la antigua sede del Banco Caroní y el Centro Comercial Negro Felipe, un hilo de agua potable brota de un tubo improvisado. Es la salvación diaria para los vecinos de Los Monos y comunidades aledañas como: Los Clavellinos, La Españolita José Gregorio Hernández, Mendoza, Orinoco y Puerto Libre, todos atrapados en una crisis de agua que se agrava mes a mes.

Horas enteras pasan los residentes formando cola a un costado de la Lavandería El Carmen, uno de los negocios más antiguos del sector. Llenan botellones de 20 litros, garrafones y envases plásticos de 1 y 2 litros con un flujo intermitente que apenas dura una o dos horas al día.

Pedro Cacique, surtiendo su turno, resume 70 años de historia comunitaria: «Nunca habíamos padecido tanto. Hidrobolívar no da explicaciones. El problema se intensificó con Ángel Marcano y ahora es peor con la gobernadora Yulisbeth García». El tubo, instalado por el dueño del local desde su planta de tratamiento interna, es el único alivio en esta emergencia prolongada.

Pagan penitencias a diario

José Santana arrastra una carrucha con tres botellones de 20 litros, testigo de la desesperación. «El agua ya no llega a las tuberías o, cuando llega, no es potable y solo dura minutos», confiesa. José Miguel, desde la urbanización Orinoco al otro lado de la avenida Caracas, madruga cada dos o tres días para cargar envases pequeños. «Gracias a Dios y al dueño de la lavandería; sin esto, no sé qué haríamos. Son horas de espera, pero es agua apta para consumo humano».

 

A punto de tirar la toalla

Marcial Bonardes, con 66 años en Los Monos, casi fundador del sector, camina hasta un kilómetro de ida y vuelta cargando un tambor de 250 litros sobre un carro. «Esto no lo aguanta nadie. Sufro de la columna por el peso y la distancia. Hago dos viajes diarios, espero mi turno y raciono para no acostarme sin bañarme», dice molesto. «La negligencia del gobierno nos obliga a pagar penitencia. La crisis azota igual en San Félix y Puerto Ordaz». Hace un mes, el agua fluía de 6 a 8 de la mañana; ahora, lleva más de 30 días sin aparecer por las cañerías domiciliarias.

Buitres de la desgracia y ecos del pasado

«Hay personas que viven de la desgracia ajena», denuncia Beatriz Zamora. En el barrio, algunos cobran mil bolívares por cargar agua ajena, y muchos pagan por el servicio.

Digna Leal, de 48 años en la zona, aclara un detalle catastral: «En el registro de la CVG aparece como ‘El Paraíso’, pero se quedó como Los Monos». Ambas mujeres, con décadas en la comunidad, recuerdan al padre «Pepe» de la iglesia católica, quien luchó junto a vecinos por servicios básicos hace años. «Ahora todo colapsa por negligencia regional y local. Son los peores momentos de escasez que hemos vivido».

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