

Las historias de décadas de incertidumbre se congregaron este domingo en el malecón de Cúcuta, capital del departamento colombiano de Norte de Santander. En el marco del Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, familiares de víctimas ocuparon sillas vacías con las fotografías de sus allegados para exigir avances en la búsqueda e identificación de miles de personas desaparecidas en esta zona fronteriza golpeada por el conflicto armado.
Vestidas de blanco y portando banderas de Colombia, decenas de personas expusieron casos emblemáticos. Entre ellos, el de Aída María Pérez, cuyo hijo, Jhon Jairo Useche, desapareció en 2001 en Tibú a los 15 años tras presuntas acciones de grupos paramilitares. Asimismo, Ida Rosa Ortega recordó a su hijo Wilmer Parra, desaparecido hace 12 años en La Parada mientras trabajaba como mototaxista; y Nidia Delgado evocó a su padre, el comerciante Luis Delgado Amaya, de quien no se tiene rastro desde 1991.
La jornada incluyó también homenajes a las madres buscadoras que fallecieron sin obtener respuestas, representadas en cuadros bordados por activistas de la región.

Magnitudes de la crisis en Norte de Santander
De acuerdo con cifras suministradas por la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD), en el departamento de Norte de Santander existe un universo estimado de 5.524 personas desaparecidas debido a la presencia histórica de guerrillas, grupos paramilitares y bandas criminales.
Sonia Rodríguez Torrente, coordinadora regional de la UBPD, detalló que la estrategia de rastreo se articula en tres frentes principales:
Plan Catatumbo: Concentra el mayor impacto regional con aproximadamente 2.658 registros.
Área metropolitana de Cúcuta y zona fronteriza: Acumula cerca de 2.171 casos.
Municipios del centro y sur: Suma 183 registros documentados.
En el ámbito nacional, la UBPD estima que al menos 137.000 personas han desaparecido en el contexto del conflicto armado desde 1921, registrándose el 48,5 % de los casos en la década de los 2000.

Avances en los trabajos forenses
Uno de los epicentros de la labor técnico-científica en la zona es el Cementerio Central de Cúcuta, sujeto a medidas cautelares de protección por la complejidad de sus fosas. En este emplazamiento, los peritos forenses han analizado cerca de 12.000 estructuras óseas, determinando que 679 podrían corresponder a personas dadas por desaparecidas.
Hasta la fecha, la institución ha recuperado 589 cuerpos en dicho camposanto, logrando la identificación formal de 54 personas y completando la entrega digna de 24 de ellas a sus núcleos familiares, en un proceso que las organizaciones civiles exigen acelerar para cerrar ciclos de dolor en la frontera.
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