
El candidato izquierdista Roberto Sánchez se enfrentará a la derechista Keiko Fujimori en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú del próximo domingo 7 de junio. El proceso se desarrolla bajo el sombrero del encarcelado expresidente Pedro Castillo (2021-2022), quien se ha convertido en un símbolo de reivindicación para quienes consideran que fue derrocado por las élites políticas y económicas, tras ganar los comicios de 2021 precisamente a la misma Fujimori.
Sánchez fue el elegido por Castillo para competir en su nombre en estas elecciones. El candidato cuenta con el respaldo de haber sido el único ministro que se mantuvo de principio a fin en aquel Gobierno, hasta que el entonces mandatario fue destituido y capturado tras intentar sin éxito un golpe de Estado contra el Congreso que dominaba el fujimorismo y sus aliados.
Del seminario a la primera línea política
A diferencia de Castillo, un maestro rural y líder sindical que por primera vez incursionaba en la política cuando ganó la presidencia, Sánchez, de 57 años, es un psicólogo con una larga trayectoria donde ha trabajado desde el ámbito local hasta el ministerial. Hijo de migrantes de la sierra andina, casado y padre de dos hijas, nació y creció en la provincia agrícola de Huaral, a unos 75 kilómetros al norte de Lima. Estudió psicología en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y, antes de dar el salto a la política, apuntaba a ser sacerdote tras haber pasado por el seminario.
En la arena política comenzó en el Partido Humanista, fundado por el exministro Yehude Simón, quien posteriormente lo acusó de «traidor» por haberle arrebatado el control de la organización en 2017, luego de las imputaciones contra Simón por presunta corrupción en el caso Odebrecht. Tras este quiebre, Sánchez rebautizó la plataforma como Juntos por el Perú (JP). En el sector público, se desempeñó como gerente en las municipalidades de Huaura, Huaral y San Borja, y en 2021 fue elegido congresista de la República.
El hombre de confianza de Pedro Castillo
Pese a pertenecer a un partido distinto al de Castillo, Sánchez supo ganarse la confianza del recién elegido mandatario en 2021, quien lo nombró ministro de Comercio Exterior y Turismo, cargo que desempeñó durante todo el mandato como uno de sus hombres fuertes. En su faceta parlamentaria, Sánchez también mostró una abierta proyección internacional al respaldar la candidatura del expresidente Evo Morales en Bolivia, país al que viajó en 2025 para participar en movilizaciones de apoyo al líder izquierdista.
Tras el fallido golpe de Estado de Castillo, Sánchez dimitió a su cargo ministerial y posteriormente se abstuvo de votar la moción parlamentaria para destituirlo. Esta postura no ha sido impedimento para que ahora se perfile como su mayor defensor, llegando a integrar en las filas de su partido a familiares directos del expresidente, como sus hermanos José Mercedes e Irma Castillo, y su cuñada Yenifer Paredes.
Antauro Humala: El incómodo aliado de la coalición
Para estos comicios, Sánchez también incorporó en sus listas electorales a los etnocaceristas, una corriente política que defiende la supremacía de la raza andina y que es liderada por el ultranacionalista militar en retiro Antauro Humala. Hermano del expresidente Ollanta Humala (2011-2016), Antauro salió de prisión en 2022 tras cumplir 17 años de condena por el «Andahuaylazo», una sublevación militar ocurrida en 2005 en la que murieron cinco policías.
Antauro se ha convertido en el aliado más incómodo para la candidatura de Sánchez, siendo una figura que causa alarma en gran parte de la población debido a sus posturas radicales. Entre sus propuestas más controvertidas se encuentran el fusilamiento de los expresidentes condenados por corrupción —incluido su propio hermano— y declarar la guerra a Chile para recuperar las regiones perdidas en la Guerra del Pacífico.
El programa económico y constitucional de Sánchez
Frente a estas tensiones, Sánchez ha marcado distancia aclarando que no comparte las ideas extremistas de Humala. No obstante, mantiene puntos de coincidencia innegociables con el ala dura de su coalición, tales como la exigencia de libertad para Pedro Castillo y la convocatoria a una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Carta Magna.
El plan de gobierno de Sánchez pone especial incidencia en la protección de los recursos naturales del país y la gestión estatal de los mismos. Asimismo, propone una renegociación integral de los acuerdos comerciales vigentes y una revisión profunda de los beneficios tributarios y contractuales otorgados a las empresas extranjeras en el territorio nacional.
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