
El Tribunal Supremo de Brasil condenó este martes al exdiputado Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, a una pena de cuatro años y dos meses de prisión en régimen semiabierto por el delito de coacciones a la justicia. La sentencia, dictada de forma unánime por los cuatro jueces de la Primera Sala, incluye una multa de 100 salarios mínimos, equivalentes a 162.100 reales (unos 31.700 dólares).
La resolución judicial acarrea la inhabilitación política automática del procesado por un periodo de ocho años. El político derechista ya había perdido su acta de diputado en la Cámara Baja en diciembre pasado debido a un exceso de inasistencias a las sesiones legislativas.
Pruebas de presión internacional
El magistrado instructor del caso, Alexandre de Moraes, fundamentó el dictamen señalando que el propio acusado admitió haberse trasladado a Estados Unidos con el propósito de cabildear ante la Casa Blanca. El objetivo de estas misiones era forzar la imposición de sanciones contra los jueces de la alta corte brasileña para frenar el procesamiento de su padre, quien fue condenado en septiembre pasado a 27 años de cárcel por planificar un golpe de Estado tras los comicios de 2022.
Durante la audiencia, de la cual el sentenciado estuvo ausente por residir en territorio estadounidense, De Moraes exhibió registros audiovisuales de entrevistas donde el exparlamentario detallaba sus reuniones en Washington. El juez instructor determinó que dichas amenazas se materializaron formalmente a través de restricciones financieras contra magistrados, el procurador general y la aplicación de aranceles comerciales contra la economía brasileña.
Argumentos de la defensa y rechazo de nulidades
La Primera Sala del tribunal desestimó los recursos de nulidad interpuestos por la defensa, que alegaban una supuesta parcialidad del magistrado Moraes y fallas en las notificaciones del proceso. Ante la ausencia del acusado, su representación legal la asumió el defensor público de oficio Esdras dos Santos Carvalho.
El abogado argumentó que las acciones de su defendido constituían únicamente un ejercicio de «interlocución política» y que este carecía de atribuciones para determinar las decisiones de la política exterior estadounidense. Asimismo, sostuvo que no se recurrió a la violencia ni a amenazas graves. Sin embargo, los jueces rechazaron la tesis defensiva tras concluir que el sujeto pasivo de la coacción y la intimidación institucional fue el propio aparato de justicia de Brasil.
Nexo con la Administración Trump
Eduardo Bolsonaro se radicó en Estados Unidos en febrero de 2025 para consolidar nexos con la actual Administración del presidente Donald Trump. Poco después, Washington aplicó sanciones formales a los magistrados del Supremo que sentenciaron a Jair Bolsonaro, una medida que el mandatario norteamericano justificó bajo el argumento de que el proceso en el país sudamericano representaba una «caza de brujas».
El juicio que selló la condena del hermano del actual aspirante presidencial, Flávio Bolsonaro, fue coordinado por una sala de perfil progresista. El tribunal encargado estuvo integrado por juristas clave del escenario jurídico brasileño, entre los que destacan Cristiano Zanin, exabogado del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, y Flávio Dino, exministro de Justicia de la actual administración.
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