Ciudad Bolívar-. La avería de un tubo de aguas negras tiene en vilo a vecinos, comerciantes, estudiantes y personas que concurren en la zona, además de quienes habitan en la avenida Cumaná, de la capital bolivarense, ante el temor de proliferación de enfermedades producto de una laguna de oxidación que se está creando a la altura de la plaza Farrera.
 

Las fuertes lluvias registradas hace al menos tres meses ocasionaron el desborde de un colector de descarga de aguas negras, que recoge las aguas servidas de la mencionada avenida, además de las zonas del Paseo Orinoco y Casco Histórico. Problemática que persiste a pesar  que el corredor vial está en pleno centro de la capital bolivarense.

Joel García, habitante de la zona, precisó que hay un gran número de familias afectadas, además de comerciantes y transeúntes quienes circulan por una zona tan traficada, mientras que en el área  comercial del paseo Orinoco son más personas.

“A este bote de aguas negras, que tiene más de cuatro meses, se le suma el bote de aguas blancas que está en el otro lateral, aquí se pierden cantidades de litros de agua potable, mientras que en otras comunidades las familias hacen maromas para conseguir el preciado líquido”.

El lugareño, sentenció: “pedimos a las autoridades a quienes les compete el caso, Hidrobolívar, la alcaldía, el alcalde Sergio Hernández; que lo vemos pasar casi todos los días por aquí, a tomar cartas en el asunto y nos ayuden a evitar enfermedades graves, se está haciendo una laguna de aguas negras».

Por otra parte, Francisco Soto, comerciante informal, aseguró que  estas aguas servidas recorren las paradas de los buses que están en el Jardín Botánico aumentando el riesgo de contaminación.

Denunció que si no se solventa con prontitud la avería, pueden registrarse casos de amibiasis y hepatitis. «Hay una proliferación de moscas que también puede atentar contra la zona y los colegios que están cerca,  hacemos un llamado para solucionar este problema de salud pública», insistió.
 
 
Ivannia Moreno Palacios