

Las calles del norte de Belfast, donde las pasadas dos noches estallaron disturbios y ataques contra viviendas de inmigrantes, presentan hoy un aspecto tranquilo, aunque no exento de tensión.
Según pudo comprobar EFE, el movimiento es escaso a esta hora en las calles Oakley y Legann, epicentro de las protestas más violentas. Esta zona es cercana al lugar donde el lunes se produjo un apuñalamiento en el que un inmigrante sudanés acuchilló repetidamente a un ciudadano local, quien perdió un ojo.
Apenas se ven policías patrullando en el área, donde aún son visibles los muros ennegrecidos por el fuego en algunas viviendas, así como restos de quemaduras en el asfalto. Abundan las banderas del Reino Unido y de Inglaterra, señal inequívoca de que nos encontramos en un barrio protestante y unionista. Al atisbar a un periodista que graba imágenes con su cámara, varios vecinos se acercan con actitud hostil y gestos groseros para exigirle que deje de filmar y abandone la calle.
Los comercios de la zona —entre ellos una carnicería y un local de Fish and Chips— permanecen abiertos, aunque no se descarta que cierren antes de lo habitual, tal como han hecho los días anteriores por miedo al vandalismo.
Previsión de nuevos disturbios y refuerzo policial
Las autoridades esperan nuevos episodios de violencia durante la noche de hoy. El Servicio de Policía de Irlanda del Norte (PSNI, por sus siglas en inglés) desplegará más agentes y cañones de agua para reforzar la seguridad en la provincia.
La policía ya utilizó cañones de agua anoche en el noroeste de Belfast para contener a los alborotadores, quienes lanzaron de forma continua todo tipo de objetos contra las fuerzas del orden e incendiaron un vehículo del Departamento de Infraestructura.
En una rueda de prensa ofrecida hoy en Belfast, el subcomisario de la PSNI, Ryan Henderson, indicó que también se establecerán patrullas ante los hospitales norirlandeses para tranquilizar al personal sanitario. Esto ocurre después de que el sindicato de comercio Unison informase que una enfermera fue seguida por cuatro hombres enmascarados debido a su origen étnico. Al igual que en el resto del Reino Unido, la sanidad pública en Irlanda del Norte depende estrechamente del personal sanitario extranjero.
Henderson advirtió que los implicados en estos disturbios afrontarán consecuencias muy graves e instó a quienes fomentan la retórica violenta a detenerse inmediatamente.
Alerta por desinformación y «listas negras» en redes
Al ser preguntado sobre las denuncias de «listas negras» en internet que apuntan a direcciones específicas donde viven inmigrantes, Henderson enfatizó la necesidad de detener la desinformación en la web. Además, admitió que se ha detectado una importante coordinación de la violencia en las redes sociales, tanto dentro como fuera de Irlanda del Norte.
«Esa toxicidad es lo que está llevando a la gente a las calles y hay que acabar con ella», declaró. «Quiero decirles directamente a las grandes empresas de redes sociales: si alojan en sus plataformas contenido que incita al desorden, tienen que parar», puntualizó.
Henderson señaló que los participantes en los recientes disturbios no eran manifestantes pacíficos, «sino que tenían la intención de provocar violencia». «Los llevaremos ante la justicia y sé que el poder judicial de Irlanda del Norte está preparado para imponer largas condenas a quienes provoquen disturbios en nuestras calles», insistió.
Situación judicial y balance político
Por otra parte, el ciudadano sudanés Hadi Alodid, de 30 años, compareció ayer ante un tribunal de Belfast acusado de intento de asesinato por el ataque con cuchillo contra Stephen Ogilvie, quien perdió un ojo y permanece hospitalizado.
El ministro británico para Irlanda del Norte, Hilary Benn, informó hoy que doce policías resultaron heridos y 16 personas fueron arrestadas durante la segunda noche de disturbios. El ministro admitió estar satisfecho de que anoche se registraran menos incidentes que el martes.
Al ser preguntado por la cadena Sky sobre si se trataba de disturbios racistas o de una protesta, Benn fue tajante: «Si se ataca a la gente por el color de su piel, ¿de qué otra forma se les puede describir? Eso es vandalismo racista, no cabe duda».
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