El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva (d), junto a la presidenta del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil, Rosa Weber (3i), y los ministros Luís Roberto Barroso (2i) y Dias Toffoli (i), preside hoy una reunión con motivo de la toma de manifestantes bolsonaristas radicales en la víspera a la Plaza de los Tres Poderes para invadir los edificios gubernamentales, en Brasilia (Brasil). EFE/André Coelho

Brasilia.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva y los jefes de los poderes Legislativo y Judicial, llamaron este lunes a mantener la «serenidad» y «defender la democracia» en paz, tras el intento de golpe de Estado de miles de radicales bolsonaristas.

«El país necesita normalidad, respeto y trabajo para» alcanzar «el progreso y la justicia social», señaló la nota conjunta firmada por Lula, los jefes del Congreso y la presidenta de la Corte Suprema, Rosa Weber.

Brasil agradece apoyo que recibió de todo el mundo tras ataques a democracia

Brasilia.- El Gobierno de Brasil agradeció este lunes los mensajes de apoyo y solidaridad que recibió de líderes y organismos de todo el mundo tras el violento asalto del domingo de bolsonaristas radicales a las sedes de la Presidencia, el Congreso y la Corte Suprema.

«El Ministerio de Relaciones Exteriores agradece y registra las numerosas manifestaciones de apoyo y solidaridad de la comunidad internacional, por los diversos canales, ante la violencia golpista registrada el domingo en la Explanada de los Ministerios en Brasilia», aseguró la cancillería brasileña en un comunicado.

De acuerdo con la nota, el unánime apoyo de la comunidad internacional a la democracia en Brasil se produjo luego de que al menos 60 delegaciones internacionales de alto nivel participaran el 1 de enero pasado en la investidura de Luiz Inácio Lula da Silva como nuevo presidente de Brasil.

Tal respaldo internacional «representó un reconocimiento a la solidez de las instituciones democráticas brasileñas», dice la nota.

Los ataques del domingo, que provocaron cuantiosos daños dentro de las sedes de los tres poderes, fueron promovidos por miles de seguidores del expresidente Jair Bolsonaro, el líder de la ultraderecha brasileña, que desconocen la victoria de Lula en las presidenciales de octubre y piden un golpe de Estado.

De acuerdo con la Cancillería, los mensajes recibidos desde el domingo representan un «unánime y contundente repudio de los países y organismos internacionales a los actos de terrorismo y vandalismo que conmocionaron Brasil y el mundo».

El Ministerio agregó que el Estado brasileño sabrá dar respuesta a la altura a la gravedad de los crímenes ocurridos y que el Gobierno seguirá actuando de acuerdo con la Constitución de 1988, que le ha permitido al país vivir el «más largo período de convivencia democrática en su historia republicana».

Los principales Gobiernos mundiales, entre ellos China, Rusia, Estados Unidos y la India, así como instituciones internacionales, divulgaron mensajes de apoyo a Lula y a la democracia de Brasil, y de rechazo a los bolsonaristas radicales.

«Condeno el asalto a la democracia y a la transferencia de poder pacífica en Brasil», indicó en su cuenta de Twitter el presidente de EE.UU., Joe Biden.

El apoyo a la democracia brasileña ya había sido manifestado el domingo por todos los países latinoamericanos y por los principales foros regionales, como la Celac.

Igualmente condenaron los ataques voceros de la ultraderecha, como la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

Las autoridades de Brasilia informaron este lunes que el orden público está totalmente bajo control, pero que el centro de la ciudad amaneció con numerosos rastros de destrucción y que los daños a las sedes del poder fueron numerosos y cuantiosos.

La Policía de Brasilia ya desmontó el campamento que los bolsonaristas habían montado tras las elecciones frente a la sede del cuartel general del Ejército y desde el que lanzaron los ataques del domingo, en donde fueron arrestadas al menos 1.200 personas.

El asalto al Congreso, la Presidencia y la Corte Suprema solo se resolvió después de cuatro horas y media de desconcierto, cuando agentes antidisturbios cargaron y lanzaron gases lacrimógenos contra los exaltados que estaban dentro y fuera de las edificaciones.