Fotografía del 1 de abril de 2026 del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. EFE/EPA/Alex Brandon / POOL

La destitución de la fiscal general Pam Bondi marca un giro en el Gabinete de Donald Trump, estable en su primer año de segundo mandato pero ahora bajo presión por la impopular guerra en Irán. Bondi será reemplazada interinamente por el fiscal adjunto Todd Blanche, menos de un mes después del cese de la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem —el primero desde enero de 2025—.

El primer mandato de Trump (2017-2021) fue caótico, con despidos vía tuit. En este segundo, optó por leales para estabilidad: el único relevo previo fue Mike Waltz en mayo de 2025, pasado de consejero de Seguridad Nacional a embajador en la ONU por filtrar planes militares.

Noem cayó el 5 de marzo por muertes en operativos migratorios en Mineápolis y una campaña autopromocional costosa; ahora es emisaria en Latinoamérica, pese a filtraciones de fotos de su esposo en doble vida. Bondi pendía de un hilo por rechazo trumpista a su gestión de archivos de Jeffrey Epstein —prometió una «lista de clientes» inexistente— y reveses al imputar rivales como Jerome Powell. Trump la despidió pese a súplicas en la Casa Blanca.

Arrinconado por encuestas y guerra

Trump busca refrescar su Gobierno ante aprobación del 35% (YouGov/The Economist), hundida por el bloqueo del estrecho de Ormuz que dispara gasolina rumbo a las midterm de noviembre. Promete acabar la guerra en «dos o tres semanas». El martes, en el Despacho Oval, culpó a medios de «97% de mala cobertura» y bromeó sobre su portavoz Karoline Leavitt: «¿Será la siguiente?».

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