En un movimiento que redefine la hoja de ruta geopolítica de la región, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, confirmó este viernes 13 de febrero su intención de realizar una visita oficial a Venezuela. El anuncio, aunque carente de una fecha definida en el calendario, marca un punto de inflexión en la narrativa bilateral entre Washington y Caracas.
Desde el emblemático Jardín Sur de la Casa Blanca, y con las turbinas del Marine One como telón de fondo, el mandatario ofreció declaraciones que han encendido las alarmas de la prensa internacional.
“Voy a visitar Venezuela (…) aún no hemos definido cuándo, pero lo haré”, afirmó Trump con la contundencia que caracteriza sus anuncios estratégicos.
Entre la logística y la estrategia
A pesar de la brevedad del intercambio, las palabras del presidente dejan claro que la decisión política ha sido tomada, trasladando ahora la responsabilidad a los equipos de avanzada para evaluar los complejos detalles logísticos y de seguridad que implicaría un desplazamiento de esta magnitud a territorio venezolano.
Hasta el momento, la oficina de prensa de la Casa Blanca se ha mantenido en un hermetismo técnico, sin emitir comunicados adicionales que detallen el propósito de la agenda o los interlocutores con los que el mandatario buscaría establecer contacto.
Un escenario de alta tensión
Este posible viaje no es un trámite protocolar más; representaría un hecho histórico en las relaciones bilaterales, marcadas en años recientes por la presión diplomática y las sanciones económicas. Analistas sugieren que el anuncio busca medir las aguas en el terreno político antes de concretar un paso formal.
Se espera que en las próximas jornadas el Departamento de Estado ofrezca mayores luces sobre los objetivos estratégicos de este acercamiento, el cual promete alterar el equilibrio de fuerzas en el hemisferio.
¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!









