El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante la celebración del Mes de la Herencia Hispana este 30 de septiembre de 2026, en Washington (Estados Unidos). EFE/ Octavio Guzmán

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reanudó este miércoles la celebración del Mes de la Herencia Hispana en la Casa Blanca tras haber omitido el evento el año anterior. La recepción en el Salón Este se produce a un mes de las elecciones de medio mandato, en un contexto marcado por sondeos que reflejan una desaceleración en el respaldo de la comunidad latina hacia las filas republicanas.

Ante representantes del sector conservador hispano, el mandatario ofreció un recorrido prioritario por las obras del nuevo salón de baile del complejo ejecutivo y ensalzó los aportes de los ciudadanos de origen latinoamericano en el ámbito económico, religioso y militar.

Llamado a las urnas y balance de política exterior

Durante su alocución, el jefe de Estado inició destacando la conclusión del repliegue militar estadounidense en Irak antes de centrarse en la contienda electoral interna: «Hay que salir a votar. Hay que difundir lo bien que lo estamos haciendo. Tenemos que darle la vuelta a esto», subrayó el mandatario tras instar a los asistentes a enfocar el proceso electoral con la misma intensidad que una campaña presidencial.

En materia geopolítica, el presidente reivindicó las operaciones estratégicas en la región, haciendo hincapié en la captura de Nicolás Maduro efectuada en enero en Venezuela, al tiempo que pidió vigilar las directrices que el secretario de Estado, Marco Rubio, implementará respecto al escenario político cubano.

Por su parte, Rubio —señalado en el ámbito político como eventual perfil republicano para 2028— intervino para enfatizar el arraigo de la comunidad migrante: «Como hispanoamericanos, amamos este país porque sabemos, ya sea por experiencia propia o por nuestros padres, cómo es la vida en otros lugares y cuán especial es Estados Unidos».

Desgaste del electorado latino y fisuras en Florida

La retórica de la Casa Blanca busca recuperar el terreno perdido dentro de un caladero electoral decisivo. En los comicios presidenciales de 2024, Trump cosechó un respaldo histórico del 48 % entre los votantes latinos; sin embargo, los niveles de aprobación sufrieron una contracción sustancial durante el primer semestre, impactados por la intensificación de las redadas migratorias y el encarecimiento de los combustibles derivado del conflicto militar con Irán.

El descontento ha comenzado a generar divisiones públicas en plazas clave como Florida, donde figuras del propio Partido Republicano, entre ellas la congresista María Elvira Salazar, han manifestado su postura crítica frente al Ejecutivo al señalar que la severidad del despliegue en las deportaciones «ha ido demasiado lejos».

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