Desde mucho antes de la llegada de la pandemia de Covid-19, padres cruzaban con sus hijos el puente internacional Simón Bolívar, que une a San Antonio del Táchira con la población de Villa del Rosario, departamento Norte de Santander de Colombia, en busca de vacunas.

Si bien la crisis eléctrica puso en duda la custodia en la cadena de frío de los productos biológicos en el estado, la escasez de vacunas en el país causó un movimiento de madres con sus pequeños en busca de cumplir con el esquema de vacunación en Colombia, reseñó Crónica.Uno.

La falta de dosis de vacunas como las del neumococo, rotavirus, VPH, entre otras, hacen que los padres vayan al vecino país para tratar de garantizar la inmunización de los niños y jóvenes, pues estas no se consiguen en Venezuela desde finales de 2016 y quienes las tienen cobran altos costos por las dosis, ya que provienen del extranjero.

Asdrúbal Sánchez, padre de una niña de dos años de edad, asegura que, aunque la BCG y la de la Polio sí se las aplicó a su hija al nacer, el viacrucis comienza cuando deben aplicar aquellas que ya no se consiguen en el sistema de salud.

«La del neumococo cuesta en el consultorio de la pediatra 100 dólares, más de 360.000 pesos cada una y son varias dosis que necesita el bebé, además entre las ventajas que ofrece ir a Cúcuta es la puntualidad con que cumplen la vacunación. Tienen todas las vacunas, cumplen con la cadena del frío. Uno va y no pierde el viaje”, dijo.

Destacó que hasta los dos años se garantiza la gratuidad de las vacunas en el vecino país. Sin embargo, el costo de las que deben pagar no llega ni a la mitad de las que hay en la región en el sector privado.

Daniela Rojas, madre de dos niños, asegura que, si bien es cierto que hay vacunas en el país, no hay seguridad de que en un ambulatorio se cuente con la disponibilidad del producto biológico en el momento que se debe aplicar, por lo que muchas se ponen a destiempo.

“Tuve que recorrer tres ambulatorios en busca de un refuerzo del toxoide a mi hija. En Colombia usted va a la segura. A veces uno prefiere no peregrinar”, dijo.

Manifiesta sentir alivio en cuanto a que sus hijos ya están grandes y no debe ir a Cúcuta por dosis de neumococo, rotavirus y la pentavalente. “Lo que se gasta es en los pasajes”.

La del Covid se le suma

Otra de las vacunas por las cuales los padres viajan al vecino país es la del Covid-19. María Zambrano destaca que viajó con su hijo de nueve años de edad porque “ni en sueños” permitiría ponerle una vacuna cubana a su pequeño.

«Tantas vacunas que hay para los niños y vienen a traer una que ni aprobada está. Uno no sabe si hasta sea agua, porque de ellos nada bueno se puede esperar. Prefiero bajar a Colombia y que allá se la pongan”, dijo.

Precisamente ante esta situación, la Cruz Roja colombiana instaló un punto de inmunización en la zona de La Parada para migrantes y población pendular, donde niños y adultos se pueden aplicar vacunas anticovid, tales como Pfizer, Johnson, AstraZeneca, Sinovac, entre otras, agregó Crónica.Uno.

Solo deben presentar la partida de nacimiento en caso de que no esté cedulado, el documento de identidad del representante, llenar un formulario y sin costo alguno, tanto niños como adultos pueden recibir las dosis allí.

Vacunas contra el VPH

Para el 2015, en Venezuela se anunció la inclusión de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH) dentro del esquema de inmunizaciones. Sin embargo, a la fecha esto no se ha cumplido.

Aunque la vacuna ya tiene más de 15 años disponible en el mercado, no fue sino hasta 2012 que llegó a Colombia y es justamente gracias a la proximidad geográfica que muchas madres de niñas hacen el esfuerzo de movilizarse hacia Cúcuta para obtener una dosis.

Paola Carrasco, madre de una menor en proceso de desarrollo, comentó que en el estado sí hay vacunas contra el VPH, pero vale 200 dólares. A pesar del costo que implica viajar al vecino país, sale por mucho menos de la mitad una dosis en Colombia.

“En Colombia la ponen prácticamente gratis y sin ningún problema. Yo siempre agradezco que tanto niños migrantes que residen allá, como los venezolanos, podamos vacunarnos en ese país”, dijo.

En cifras

A través del último informe publicado por el Instituto Departamental de Salud del Norte de Santander, más de medio millón de dosis se han aplicado a niños venezolanos desde 2017, cifra que va en aumento progresivo.

Destacan que aún no tienen las cifras totales de venezolanos que reciben la vacuna en ese departamento, pero que, a mediados de año, se debe tener la primera data. Lo que sí se sabe es que en Colombia se han aplicado más de 83 millones de vacunas, de las cuales más de dos millones y medio de dosis ha sido en el Norte de Santander.

El jefe de epidemiología de la Corporación de Salud del estado Táchira, Reggie Barrera, asegura que en la entidad sí hay vacunas y que las mismas cuentan con una cadena de frío que, se garantiza, no se ha roto.

“De la nevera solo se saca lo que se va a aplicar. El resto se deja refrigerada. La disminución en la vacunación se debe a que hay menos niños en el estado, debido a la migración, pero las dosis están disponibles”.

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