Asi son las calles del sector Villa Upata, 27 años de abandono, la gente vive entre la maleza y pozos de agua de lluvias. Foto: Níger Martínez

Más de 27 años de desatención oficial acumulan las cerca de 400 personas que residen en Villa Upata, un urbanismo ubicado en la Unidad de Desarrollo 327 de la parroquia Unare, estratégicamente situado entre las avenidas Atlántico y Caracas de Puerto Ordaz. A pesar de su ubicación, los habitantes han tenido que asumir por cuenta propia el costo y la gestión de los servicios básicos, ante la ausencia de inversión pública en la zona.

La infraestructura del sector presenta un deterioro crítico. La mayoría de las viviendas fueron construidas por el esfuerzo directo de sus propietarios, mientras que una minoría fue proyectada por el Gobierno nacional, según lugareños unas 60 casas, quedando varias de ellas inconclusas.

Calles de arena y maleza en una comunidad que tiene 27 años de fundada, los mismos residentes han ido construyendo y colocando los servicios básicos

Lodazales, caminatas con bolsas y autogestión eléctrica

Villa Upata se encuentra dividida en cuatro sectores, siendo el Sector I el más desasistido y catalogado por sus propios habitantes como el más olvidado de todo el Eje Atlántico. Cuando se registran lluvias, la calle principal de tierra se transforma en un lodazal intransitable cubierto de enormes troneras anegadas. Para salir hacia la avenida a tomar el transporte público, los residentes deben ingeniárselas e incluso colocarse bolsas plásticas sobre el calzado para evitar que se les arruine con el barro.

Víctor García, habitante de la zona, calificó de «trabajo titánico» el esfuerzo de la comunidad por dotarse de servicios mínimos. Reveló que la zona no posee una red de alumbrado público formal de Corpoelec, por lo que han tenido que extender conexiones improvisadas a lo largo de varios kilómetros.

«Entre todos los vecinos hemos tenido que comprar postes y empatar retazos de guaya para poder llevar electricidad a las casas, y lo mismo ha ocurrido con el agua por tubería», explicó García. Actualmente, se están colocando los postes principales en la calle central, pero aún se requiere la instalación de guayas de alta tensión, transformadores y equipos técnicos para estabilizar el flujo eléctrico en todos los hogares.

Ante esta situación, García exhortó directamente a la gobernadora del estado Bolívar, Yulisbeth García, y al alcalde del municipio Caroní, Yanny Alonzo, a intervenir de forma urgente para consolidar el urbanismo mediante la construcción de aceras, brocales y el asfaltado de las vías.

Riesgo por maleza y proliferación de alimañas

El descurtimiento de las calles no solo impide el libre tránsito, sino que ha generado un problema de seguridad de la mano con la vegetación descontrolada. El urbanismo colinda con el trazado de una avenida en proyecto que conecta con la avenida Caracas, tramo que se encuentra dominado por la maleza.

Susana Herrera, quien reside en el sector y labora en el Liceo Luis Beltrán Prieto Figueroa en Gran Sabana, relató las dificultades cotidianas que enfrenta para trasladarse. «Cuando tengo que dirigirme al trabajo debo caminar por un trayecto intrincado y, en varias oportunidades, me he tropezado con culebras; gracias a Dios no ha pasado nada grave», afirmó.

Debido a que las familias no cuentan con los equipos ni las herramientas para realizar limpiezas de gran escala, solicitaron a los entes gubernamentales el envío de cuadrillas de desmalezamiento para sanear los caminos y erradicar el peligro que representan las serpientes y otras alimañas en los matorrales.

Los vecinos reiteraron que ingresar o salir de Villa Upata se ha vuelto una odisea que paraliza el desarrollo de las familias, por lo que exigen la culminación definitiva de las viviendas inconclusas y la ejecución de un plan integral de servicios públicos para el sector.

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