Vacunas de fiebre amarilla Venezuela
Foto: MPPS

Venezuela no puede, a pesar de contar con los recursos en divisas, acceder a las vacunas y medicamentos por los canales que facilita la Organización Mundial de la Salud, a través de la Organización Panamericana de la Salud. El impedimento son las llamadas sanciones y el bloqueo económico, impuesto por el Gobierno de Estados Unidos.

Desde uno de esos espaciosos salones de la Vicepresidencia Sectorial, en la sede de la esquina El Chorro, en Caracas, Isabel Iturria, vicepresidenta sectorial de Ciencia y Tecnología, Salud y Ecosocialismo, dice que esta medida no se entiende.

No hay manera de entenderla. Argumenta que esas vacunas son para proteger a la población, no para producir armas de destrucción masiva, ni para hacerle daño a nadie. Venezuela ha tenido que hacer maromas para enfrentar la situación.

—¿Qué país tenemos después del 3 de enero?.

—Indudablemente, que el 3 de enero produjo un impacto extraordinario en el gobierno y el pueblo venezolano, incluso, más allá de Venezuela y creo que en el mundo. Ver materializado lo que ocurrió es algo que genera una alerta en las relaciones internacionales y un modo diferente de ver las cosas. Para nosotros, en lo particular, hubo un primer momento de shock, en ese instante de choque con la realidad. Una vez más se pudo comprobar la superioridad militar que tiene el Gobierno de EEUU.

Creo que hubo una clara derrota militar de Venezuela, como también hubo una derrota militar del Comandante Chávez el 4 de febrero; sin embargo, con el por ahora, Chávez convirtió la derrota militar en una victoria ética y política. Al final, creo que eso es lo que ha venido ocurriendo en Venezuela: a partir de esa derrota militar ha surgido una victoria ética y política que ha logrado conducir de una manera muy especial la presidenta encargada Delcy Rodríguez en el sentido de mantener la paz en Venezuela, de cómo logró contener la generación del caos, de impedir que estallara, incluso, el enfrentamiento entre venezolanos.

Se logró estabilizar la economía y garantizar que siga funcionando el Estado. El TSJ se reunió, analizó las graves e inéditas circunstancias y generó la respuesta dentro del orden constitucional. Así se garantizó la paz del país. (…) La búsqueda de la unión, la solución de controversias en paz, entre venezolanos, es un elemento vital que se ha revalorizado luego del 3 de enero.

Me parece que se ha avanzado en la unidad del pueblo venezolano, que se ha lanzado a esa peregrinación por todo el país, convocada por la presidenta y el equipo de gobierno. Unidos podemos construir juntos un futuro, en el que podamos seguir conviviendo y continuar manteniendo nuestros valores y las cosas que nos unen, desde lo que comemos, hasta lo que cantamos, que arrullamos a los niños (y niñas) con el himno nacional, como diría la canción de Conny Méndez, hasta las posibilidades de cambios de gran magnitud que han ocurrido desde la Asamblea Nacional , la ley de Amnistía que ha permitido la libertad para una enorme cantidad de personas, la modificación de la Ley de Hidrocarburos para facilitar las inversiones extranjeras y las asociaciones público- privado en Venezuela, para la explotación de los recursos petroleros, es decir, ha habido un conjunto de cambios que se dinamizaron, para bien o para mal, por ese bombardeo, pero que de algún modo generaron un avance dentro del gran golpe que representó ese momento para los venezolanos y las venezolanas.

—Una de las primeras medidas que tomó la Presidenta encargada fue el lanzamiento del Plan de Salud y Vida. ¿Qué mensaje hay detrás de esa iniciativa?

—No había comenzado febrero, yo todavía no tenía asignada esta responsabilidad que me tiene atareada por estos momentos, cuando la presidenta lanzó desde el Hospital Universitario de Caracas ese Plan por la Salud y la Vida 2026. Ella pidió que se identificaran necesidades sentidas por el pueblo venezolano, en las que podamos avanzar rápidamente, con muy pocos recursos y con el bloqueo en el que estamos.

En ese momento dijimos que había tres aspectos identificados en el 1×10 del Buen Gobierno, como necesidades sentidas de la gente, que se podían acometer sin requerir hospitalizaciones prolongadas y con insumos que en parte podemos conseguir en el país. Entonces, se identificaron tres áreas: la de hemodinamia, la de marcapasos y la atención a pacientes con cataratas. Son tres sectores en los que se atiende básicamente a los adultos mayores, que también han sido muy golpeados, producto de la situación económica.

Por ahí se logró sumar voluntades otra vez: médicas, médicos, equipos de salud que trabajan regularmente en nuestros hospitales. Aceptaron el reto de incrementar la cantidad de pacientes y hacerlo con calidad, además, rápido y con pocos recursos. Hemos logrado avanzar de manera significativa, como, por ejemplo, generar una historia electrónica para estos pacientes que se atienden en las áreas de hemodinamia y marcapasos. Es una historia electrónica que no solo nos permite la planificación y el seguimiento de los insumos que se van utilizando, sino también el seguimiento adecuado de estos pacientes que deben ser controlados en los años sucesivos para garantizar su calidad de vida.

Hemos logrado realizar en hemodinamia, en estos meses de tanta dificultad, más procedimientos de hemodinamia en hospitales públicos, como no se había hecho nunca en la historia de Venezuela. Yo no pensé que podríamos hacer tanto; el esfuerzo ha sido grande (…) Creo que ha habido avances extraordinarios en estos cuatro meses, que, como dice la Presidenta todo el tiempo, el principal de esos logros es que mantengamos la paz y que seamos capaces de lograr, aun en medio de las diferencias, la reconciliación y unión del pueblo venezolano.

Por eso andamos en peregrinación en las calles. Se ha podido incrementar el número de cateterismos en cantidades nunca alcanzadas en nuestros hospitales públicos. En marcapasos igualmente se ha logrado un progreso considerable. En cataratas se han operado más de 15 mil pacientes. Son personas que cambian su calidad de vida luego de esas cirugías.

—¿Qué había pasado con las vacunas y los medicamentos?

—Si hablamos de salud y la entendemos de acuerdo a los preceptos constitucionales, la promoción de salud, la calidad de vida y la prevención son estrategias medulares para el diseño de nuestro Sistema Público Nacional de Salud. Desde ese punto de vista, las vacunas son un elemento fundamental.

El suministro ha sido muy difícil. Las propias sanciones impiden que Venezuela pueda pagar las vacunas, aun teniendo los recursos para ello. En estos momentos, el mecanismo habitual de compras que usamos en Venezuela y en la mayor parte de los países del mundo, que es el Fondo Rotatorio de la Organización Mundial de la Salud, el Fondo Rotario de la OPS, la oficina de la OMS para América, que es un mecanismo por el cual se hace una planificación prácticamente mundial para la adquisición de vacunas por los distintos países, ese mecanismo está completamente interrumpido.

Lo que es la cadena logística de suministro regular de vacunas, que habitualmente tenía una planificación trimestral en Venezuela, está ahora parada. Estados Unidos no ha donado ninguna vacuna ni ha permitido que podamos pagar. Hemos recibido donaciones de Brasil, por eso agradecemos al presidente Lula, quien, al igual que nos ayudó con los insumos de diálisis, también nos ha socorrido con el suministro de algunas vacunas.

Eso nos ha permitido avanzar en algunas cosas, pero en otras estamos en problemas, ya que no se logra mantener de manera fluida la cadena logística. De todas maneras, este año hemos podido activar la vacunación contra la fiebre amarilla. Hicimos una campaña de formación de nuestros estudiantes de la Universidad de Ciencias de la Salud, como vacunadores y vacunadoras. Se hizo el despliegue en los estados afectados. Ahora estamos trabajando, de una manera intensa, en un plan de vacunación antirrábica de perros y gatos de todo el país. Es una tarea en la que no solo protegemos a las mascotas, sino también la vida de los humanos.

En fin, por el lado de las vacunas estamos con bloqueo. No hay manera de entender. Nadie puede decir que las vacunas se van a utilizar para hacerle daño a nadie, ni para generar alguna guerra, ni para producir un arma de destrucción masiva; las vacunas solo pueden ser usadas para proteger de enfermedades a las personas. Sin embargo, forman parte de lo que es el bloqueo y de las dificultades con las que tenemos que lidiar.

—¿Por dónde andaba usted cuando la Presidenta encargada la llamó para esta responsabilidad?

—Estaba en mi casa.

—¿Se sorprendió?

—Claro, ya habíamos conversado sobre algunos cambios que ella consideraba en el SSO, en el Ministerio de Salud, pero no estaba previsto en ese momento esta figura de la Vicepresidencia Sectorial, separada del ministro. Los vicepresidentes sectoriales habían sido unos de los ministros del área; sin embargo, en esta gestión estamos dos vicepresidentes sectoriales, que son el de Finanzas y el área económica y en mi caso, en que el vicepresidente sectorial no es un ministro, sino otra persona, un poco porque son campos de especial complejidad y de especial relevancia en este momento crítico. Se busca es contar con una persona más que ayude en la planificación y la coordinación de las tareas y las estrategias que aquí surgen. Entonces sí, uno se sorprende.

—Además, usted no quería desvincularse del Cardiológico Infantil ¿No?

—Yo nunca quiero salir del cardiológico y no he salido. Sí, uno puede poner una condición, aunque nosotros no estamos para poner condiciones, sino para trabajar donde nos pongan, el tiempo que nos pongan y hacerlo lo mejor posible; yo siempre digo: déjenme las tareas en el cardiológico y, cuando termine las tareas que me asignaron aquí, regrésenme al cardiológico, ya que esa es mi razón de ser y de trabajo en esta vida.

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