

Las primeras 72 horas tras el devastador terremoto de magnitud 7,4 que sacudió a Colombia se cumplieron este jueves. Los equipos de rescate continúan trabajando sin pausa sobre edificaciones colapsadas, mientras la posibilidad de encontrar sobrevivientes se reduce de forma drástica.
El sismo se registró a las 07:34 hora local (12:34 GMT) del pasado lunes 10 de agosto, con epicentro en el municipio de San José del Palmar, departamento del Chocó, a una profundidad de 103 kilómetros.
Según el último balance entregado por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), la emergencia deja hasta el momento 273 personas fallecidas, 3.824 heridos, 377 desaparecidos, 12.584 viviendas destruidas y 74.873 con daños severos; y 140 edificios colapsados.
La tragedia impacta a 40.753 familias en 403 municipios de 14 departamentos del país.
Cali, una de las zonas más golpeadas
En Cali, capital del Valle del Cauca, el panorama es desolador. Las comunas 17 y 19 se registran como las más afectadas, y en la tradicional Calle Quinta se observan decenas de inmuebles agrietados o reducidos a ruinas.
En la capital vallecaucana se confirman 96 muertos, 88 personas rescatadas, 111 desaparecidas y 1.224 heridos. Además, 80 edificaciones colapsaron total o parcialmente y otras 832 presentan graves daños estructurales.
«Desde el primer momento no hemos parado; hemos desplegado toda nuestra fuerza institucional para atender la emergencia y recibido la solidaridad de los caleños», afirmó el alcalde de la ciudad, Alejandro Eder.
Búsqueda a contrarreloj y apoyo internacional
Cumplidas las primeras 72 horas —conocidas como la «ventana de vida»—, en 20 puntos de Cali las autoridades han descartado la presencia de sobrevivientes y se alistan para la remoción de escombros. No obstante, en seis frentes de trabajo donde aún hay indicios de vida, los brigadistas mantienen lapsos de silencio absoluto para escuchar posibles golpes o gritos bajo la tierra.
La complejidad aumenta con las horas debido al olor a descomposición en las zonas de mayor colapso. Para atender la crisis, más de 1.000 soldados de la Tercera Brigada del Ejército permanecen desplegados en la ciudad.
A la labor se han sumado equipos internacionales: Topos Azteca (México), rescatistas especializados que emplean detectores de ondas electromagnéticas, acústicas y búsqueda física profunda; El Salvador, envíos de más de 100 toneladas de ayuda humanitaria y Estados Unidos hizo un despliegue de personal especializado en rescate.
Morgues desbordadas y atención a mascotas
El alto número de víctimas provocó el colapso de la morgue de Cali, obligando al traslado de cadáveres hacia el vecino municipio de Palmira, donde decenas de familias hacen filas a la espera de la identificación de sus seres queridos.
La tragedia también golpea a los animales de compañía. En Cali se han recuperado 24 mascotas con vida y 14 fallecidas, mientras que cerca de 240 continúan desaparecidas. Los animales rescatados reciben atención en el Centro de Bienestar Animal de la Alcaldía a la espera de reencontrarse con sus familias.
A pesar de que el margen de tiempo se agota, los rescatistas no se rinden en los frentes activos, retirando escombros y guardando silencio con la esperanza de escuchar una señal al otro lado.
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