La severa crisis de infraestructura vial que atraviesa el municipio Padre Pedro Chien mantiene en alerta a más de 14 comunidades campesinas. Los habitantes denuncian que un tramo de aproximadamente 17 kilómetros, que conecta la capital del municipio, El Palmar, con la zona de Río Grande, se encuentra completamente intransitable debido al deterioro extremo de la capa de rodamiento y a la paralización de obras clave.

La principal exigencia de los vecinos se centra en la paralización de los trabajos de reconstrucción del puente sobre el río Puchima. De acuerdo con los testimonios locales, la estructura colapsó hace bastante tiempo y, aunque la Alcaldía inició labores para su sustitución, la obra quedó abandonada sin explicación oficial, dejando incomunicados a sectores agropecuarios fundamentales para la región.

Aislamiento social y precariedad en el transporte

Durante el periodo de lluvias, la carretera principal se convierte en una extensa franja de lodo y fango que impide el libre tránsito de vehículos convencionales. Esta situación ha aislado socialmente a cientos de familias, limitando severamente el acceso a servicios de salud, emergencias médicas y educación.

Ante la ausencia absoluta de rutas de transporte público en la zona, los pobladores deben ingeniárselas para movilizarse a pie, recurrir al alquiler de motocicletas o utilizar animales de carga para cruzar los tramos más críticos y llegar a los centros urbanos.

Pérdidas económicas para el sector agropecuario

El impacto económico de este colapso vial ha comenzado a ahogar la dinámica comercial del municipio Padre Pedro Chien. Múltiples ganaderos y pequeños agricultores expresaron su frustración al ver cómo se pierden cosechas enteras de hortalizas, tubérculos y producción láctea por la imposibilidad de trasladar los rubros hacia los mercados locales y centros de distribución de municipios vecinos.

Pedro Luis, vocero y residente de la zona, señaló que la combinación del deterioro de las vías con el colapso general de los servicios básicos mantiene a los pobladores en un estado de indefensión. «Todos los servicios están paralizados. Sacar lo que producimos con tanto esfuerzo se convirtió en una travesía imposible entre lodazales. Si las cosechas no salen a tiempo, se pudren, y eso representa la ruina para muchas familias que dependen exclusivamente del campo», enfatizó.

Crisis de combustible y mercado negro

A la par del problema de la infraestructura, los trabajadores agrícolas enfrentan graves dificultades para equipar el transporte y la maquinaria con combustible.

Denuncian que la distribución oficial de gasoil y gasolina es insuficiente e irregular en el municipio Padre Pedro Chien, lo que obliga a los productores a recurrir al mercado negro para adquirir carburante a costos especulativos.

Esta distorsión económica encarece significativamente las operaciones del campo y resta competitividad a los productos locales, elevando los costos finales para los consumidores de la región.

Llamado urgente al Gobierno nacional

Vecinos y productores responsabilizan de la situación actual al alcalde Benny David Ramos, señalando falta de planificación y desatención prioritaria hacia las zonas rurales del municipio.

Ante la falta de soluciones locales, los gremios de productores y las comunidades organizadas hicieron un llamado de emergencia a las autoridades regionales y a los ministerios de Transporte, Obras Públicas y Agricultura Productiva para que envíen comisiones de inspección técnica al lugar, evalúen los daños en el puente sobre el río Puchima y ejecuten un plan integral de asfaltado y acondicionamiento vial.

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