Mogadiscio.- Al menos ocho personas murieron, incluyendo civiles y policías, y 23 resultaron heridas en dos ataques contra comisarías con explosivos y fuertes tiroteos perpetrados esta madrugada en los suburbios de la capital de Somalia por el grupo yihadista Al Shabab, según confirmaron las autoridades.

En un primer ataque contra la comisaría del distrito de Kahda (oeste), tres personas murieron y siete resultaron heridas, todos ellos agentes de la Policía.

Por otro lado, en un segundo asalto contra la comisaría de la localidad de Darussalam (en el distrito de Daynile, norte), al menos cinco personas perdieron la vida -dos civiles y tres agentes- y 16 civiles resultaron heridos.

«El enemigo Al Shabab atacó dos localizaciones en la ciudad, la Policía defendió vidas y propiedades y seguiremos hasta eliminar su presencia en el país», declaró a los medios en una rueda de prensa en Mogadiscio el portavoz de la Policía, el coronel Abdifatah Aadan Hassan.

Los asaltos se produjeron, según las autoridades, entre las 1.00 hora local (22.00 hora GMT) y las 02.30 (23.30 GMT).

Inicialmente, medios locales habían reportado que cuatro comisarías fueron atacadas por el grupo en varios distritos de la periferia de la ciudad.

Al Shabab reivindicó los ataques y su portavoz, Abdul Asis Abuu Muscab, aseguró a través de su emisora local de radio Alfurqan que consiguieron «más municiones y dos vehículos».

Por su lado, el ministro de Seguridad Interna somalí, Abdullahi Mohamed Nur, confirmó los ataques esta madrugada a través de Twitter y señaló que las «Fuerzas de Seguridad derrotaron al enemigo».

«A las 01.00, los terroristas atacaron los suburbios de Mogadiscio, apuntado contra nuestras comisarías y puestos de control», dijo Nur.

Esta nueva acción de Al Shabab se produce tras una escalada reciente de sus ataques y a menos de dos semanas del final del calendario electoral establecido para la celebración de elecciones en el país, que cuentan con el apoyo de la comunidad internacional y a las que el grupo yihadista se opone.

La semana pasada ocho personas murieron y quince resultaron heridas en un ataque suicida perpetrado por Al Shabab en Mogadiscio en una jornada marcada por las votaciones para escoger a los diputados de la Cámara Baja del Parlamento federal somalí correspondientes a la capital.

Según indicaron los propios yihadistas, el ataque iba dirigido contra un convoy que transportaba delegados electorales.

En enero pasado, el primer ministro de Somalia, Mohamed Hussein Roble, y los presidentes de los cinco estados federales del país llegaron a un acuerdo para concluir las elecciones de la Cámara Baja el próximo 25 de febrero.

Aunque el mandato del presidente somalí, Mohamed Abdullahi Mohamed Farmaajo, terminó en 2021, las elecciones se han retrasado por desacuerdos, demoras en los comicios parlamentarios y una escalada de tensiones políticas entre el presidente y el primer ministro.

El presidente de Somalia es elegido por los 329 miembros del Parlamento somalí (54 legisladores en la Cámara Alta, ya escogidos; y 275 legisladores en la Cámara Baja, aún en proceso de elección).

El aplazamiento sistemático de los comicios supone una distracción respecto a problemas graves como la lucha contra el grupo yihadista, que controla áreas rurales del centro y sur y quiere instaurar un Estado islámico de corte wahabí (ultraconservador) en el país.

Somalia vive en un estado de conflicto y caos desde que en 1991 fue derrocado el dictador Mohamed Siad Barre, lo que dejó al país sin Gobierno efectivo y en manos de señores de la guerra y milicias islamistas, como Al Shabab.

 

EFE

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