Manifestantes se enfrenta con la Policía durante una protesta, en la que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz este lunes, en La Paz (Bolivia). EFE/ Gabriel Márquez

La sede de Gobierno de Bolivia vivió este lunes una de sus jornadas más violentas. Lo que inició como una movilización masiva de seguidores del expresidente Evo Morales, la Central Obrera Boliviana (COB) y campesinos aimaras, escaló rápidamente hacia una ola de disturbios y ataques directos contra instituciones públicas y propiedad privada bajo la consigna de exigir la renuncia del presidente Rodrigo Paz.

Los manifestantes cercaron los accesos a la Plaza Murillo, utilizando piedras, petardos y cargas de dinamita para intentar romper el cerco de los agentes antimotines. La policía respondió con gases lacrimógenos, convirtiendo el centro de La Paz en un campo de batalla donde civiles arrancaron puertas de edificios privados para usarlas como escudos y encendieron fogatas con mobiliario de oficina para repeler los químicos.

Ataque a sedes judiciales y transporte

El Tribunal Departamental de Justicia (TDJ) fue uno de los blancos principales; manifestantes irrumpieron en las instalaciones, destruyendo y robando muebles mientras apedreaban los accesos. Simultáneamente, el sistema de transporte Mi Teleférico sufrió graves daños, especialmente en su parada del centro histórico, donde un contingente de personas golpeó brutalmente a un policía custodio. Ante la falta de seguridad, la empresa estatal suspendió el servicio en cuatro de sus líneas principales.

Vandalismo y quema de unidades policiales

La violencia no discriminó sectores: cerca de la sede de la Fuerza Especial de Lucha contra el Crimen (Felcc), un vehículo policial fue incendiado por los movilizados. Asimismo, comerciantes minoristas denunciaron el saqueo y destrucción de sus puestos de venta callejera, señalando que la protesta derivó en actos de delincuencia común contra el sustento de las familias locales.

Incomunicación y parálisis regional

El departamento de La Paz cumple 13 días aislado del resto del país debido a los bloqueos de carreteras liderados por la Federación de Campesinos Tupac Katari. Este escenario de asfixia logística se ha extendido a los departamentos de Oruro, Cochabamba y Chuquisaca, donde también se registran cortes de ruta que impiden el libre tránsito y el abastecimiento.

Ataques a la prensa y postura oficial

La Defensoría del Pueblo emitió una alerta tras contabilizar 15 agresiones contra periodistas y cuatro ataques a equipos de prensa durante la última semana de conflictos. Por su parte, el Gobierno de Rodrigo Paz, con apenas seis meses de gestión, calificó las movilizaciones como un intento orquestado por Evo Morales para forzar su retorno al poder mediante el caos social.

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