
Para Claudio Providas, representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Brasil, la supervivencia de la democracia en América Latina depende de su capacidad para entregar resultados con rapidez y transparencia. En una entrevista con EFE, el funcionario subrayó que el acto de votar es apenas un componente de un sistema que debe garantizar, por encima de todo, la efectividad de los derechos y la prosperidad ciudadana.
Providas sostiene que un texto constitucional o la existencia de leyes no son suficientes para blindar el sistema si estas no se traducen en desarrollo humano. Según el análisis del PNUD, las crisis políticas y humanitarias suelen ser el resultado directo de un fracaso en la promoción de la calidad de vida. Para evitar el colapso del modelo democrático, la región debe priorizar la construcción de una clase media educada e informada que sienta que sus libertades civiles y derechos son realmente efectivos.
El contraste de la región más desigual
A pesar de los desafíos, el funcionario mantiene una visión de «vaso medio lleno», destacando que América Latina y el Caribe sigue siendo la región más democrática del mundo, con el 80% de su población viviendo bajo este sistema. Sin embargo, advierte que este avance convive con una realidad contradictoria: la región sigue siendo la más desigual del planeta. Este desequilibrio genera un descontento que ahora se ve acentuado por nuevas presiones como la inseguridad, el crimen transnacional y la percepción de que el sistema político «no rinde».
Nuevas exigencias de la juventud
El descontento es especialmente agudo entre los jóvenes, quienes se sienten excluidos de los centros de toma de decisiones. Mientras que las generaciones anteriores valoraban la democracia por el recuerdo cercano de las dictaduras, los jóvenes actuales exigen oportunidades concretas en empleo y educación. El PNUD identifica que el sentimiento de «no ser escuchados» ha sido el motor de las protestas masivas en países como Chile, Colombia o México, obligando a las instituciones a adaptarse a un entorno marcado por la crisis climática y la era digital.
Diálogo frente a la desinformación y la IA
La polarización política, alimentada por una «falta de escucha» crónica, representa uno de los mayores riesgos actuales. Providas señala que no existen soluciones mágicas, pero recalca que el diálogo debe volver a ser la base del sistema, siempre que sea un diálogo informado. El ciudadano promedio enfrenta hoy un bombardeo de mensajes y desinformación potenciada por la Inteligencia Artificial, lo que hace imperativo retomar debates basados en datos y evidencias científicas para contrarrestar la desinformación en redes sociales.
Foros para los gobiernos del futuro
Como parte de la estrategia para mitigar el desencanto, el PNUD organiza en Brasilia el foro «Gobiernos del futuro: Expectativas de la Juventud». Este espacio, que cuenta con el apoyo de la Agencia EFE, busca reunir a un centenar de jóvenes de toda la región para debatir los desafíos del mañana. El encuentro pretende ser un laboratorio de ideas donde las nuevas generaciones puedan proponer soluciones y sentirse partícipes de una democracia que, para sobrevivir, debe evolucionar con ellos.
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