
Los talleres mecánicos de Ciudad Guayana registran un alarmante incremento en los casos de vehículos con fallas graves en el tren delantero durante el último trimestre del año.
De acuerdo con los especialistas del sector, la proliferación de huecos en calles y avenidas se ha convertido en el principal causante del deterioro prematuro de automóviles particulares y unidades del transporte público, generando una demanda inusual de reparaciones que impacta directamente en el bolsillo de las familias guayanesas.
Mecánicos de la avenida Castillito en Puerto Ordaz y avenida Manuel Piar San Félix, coinciden que el flujo de clientes por esta causa se ha intensificado de forma crítica en los últimos meses. Los diagnósticos casi diarios coinciden en el daño severo de componentes fundamentales para la estabilidad del vehículo, como: terminales, muñones, bujes, rótulas y mesetas, destruidos tras el constante impacto contra los baches de la ciudad.
Pega en el bolsillo
Agustino Muñoz mecánico desde hace más de treinta años destacó que el costo financiero para los conductores resulta cada vez más insostenible. En un vehículo de uso frecuente como el Chevrolet Aveo, el reemplazo del tren delantero exige una inversión de más de 70 dólares solo en repuestos —desglosados en aproximados 30 dólares por mesetas, 20 dólares en terminales, 15 dólares en rótulas y 10 dólares en bieletas—.
Afirma que al añadir la mano de obra del mecánico, que ronda los 80 dólares, el monto total asciende a 160 dólares, -este presupuesto varía según modelo , marca y tamaño del vehículo-. Este desembolso no planificado desequilibra el presupuesto familiar de quienes dependen del automóvil para trabajar, prestar servicio público o cumplir con sus diligencias diarias.
Problemas en la vialidad
Por su parte, Marcos Martínez también mecánico con una amplia trayectoria en la ciudad, afirma que los trabajos de mantenimiento vial ejecutados por las autoridades son de carácter puramente superficial.
Señala que los planes de bacheo se limitan a aplicar una leve capa o «agua de asfalto» que no corrige el desnivel. Al poco tiempo, la carpeta asfáltica se corruga y genera vibraciones mecánicas agresivas al pasar sobre las zonas presuntamente reparadas, lo que termina acelerando el desajuste de las piezas.
Ante el persistente repunte de vehículos averiados en los talleres; mecánicos y transportistas coinciden en hacer un llamado de emergencia a la Alcaldía de Caroní y a la Gobernación del estado Bolívar para que implementen un plan de asfaltado integral y de calidad, capaz de detener el deterioro del parque automotor y frenar el golpe económico a la ciudadanía.
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