Ciudad Guayana- Tras 7 años desde la última vez que la banda, ahora dúo, conformada por Asier Cazalis y Pavel “Ruso” Tello pisó tierras guayanesas, Caramelos de Cianuro volvió para tocar casi dos horas que hicieron vibrar el Centro Ítalo Venezolano hasta la madrugada.

La velada inicio a las 10 de la noche, cuando las puertas se abrieron para dar entrada a las aproximadamente 1.500 personas que hicieron presencia para ver a una de las agrupaciones musicales más importantes del panorama nacional.

Una variedad de edades y géneros asistieron a uno de los rencuentros más esperados, unos llamados por la nostalgia de los clásicos y los más chicos atraídos por una banda mítica que al día de hoy sigue dando pauta.

Sobre todo, con su material más reciente, “Control”, disco nominado al Grammy Latino y que avivó las llamas después de unos últimos trabajos discográficos que se alejaban de la “esencia” de Caramelos.

El Show principal dio comienzo a las casi 1 de la madrugada, después de las presentaciones del artista urbano DiMaggio, quien fue el primer telonero del evento cantando 5 temas y un 6to acapella.

DJ Aguanas también puso su música a disposición del público, en representación de nuestro talento guayanés.

Diez para la primera hora del domingo, entre luces deslumbrantes y humo, “El Ruso” Pavel apareció con guitarra en mano para abrir con los acordes de “Rubia, Sol, Morena, Luna”.

A partir de ahí fue un ida y venida por un mixtape que variaba entre las canciones de Caramelos de Cianuro que se cantan a pulmón como “Estrellas”, “La Casa”, “Verónica” y demás temas, junto a los más recientes del álbum Control, como “Booty Call”, “Escalofríos”, “Sexo” y “Átame”.

Así, después de saltar, gritar, corear y llorar, se hicieron las 3:50; llegando la hora de decir “Adiós Amor”, canción que cerró un espectáculo a la altura de lo promocionado y que después de 7 años de ausencia, cumplió las expectativas.

Ciudad Guayana demostró todo el cariño que tiene a una de sus bandas preferidas y los artistas devolvieron ese afecto en forma de una noche inolvidable de reencuentros.

 

Víctor Solórzano

Pasante