Una crítica situación de orden público se registra en el departamento de Antioquia, Colombia, de manera específica en la vereda El Ajizal, zona rural del municipio de Itagüí. Una sangrienta disputa territorial entre estructuras criminales ha desatado el terror entre los habitantes del sur del Valle de Aburrá, arrojando un saldo parcial de al menos siete personas asesinadas en un lapso menor a diez días.

Los informes de inteligencia policial señalan que la confrontación armada mantiene enfrentados a la banda local conocida como «El Ajizal», estructura adscrita a un Grupo Delincuencial Organizado (GDO) históricamente relacionado con «La Oficina», contra una facción disidente conformada, al parecer, por antiguos miembros de una organización de ciudadanos venezolanos que decidieron separarse para apoderarse de las rentas ilícitas.

Víctimas recientes y vendetta criminal

Entre las víctimas fatales documentadas por las autoridades judiciales en medio de esta ola de violencia, se encuentra Norelkis Cepeda Blanco, una ciudadana de nacionalidad venezolana, de 26 años de edad y madre de cuatro hijos. En la misma oleada de ataques sicariales fue ejecutado Cristian Camilo Úsuga Higuita, de 19 años de edad, quien en el mundo delictivo era conocido bajo el alias de «La Chinga».

De acuerdo con el rastreo de los hechos, esta cadena de homicidios selectivos experimentó un recrudecimiento tras el asesinato de Arley Patiño, alias «Mono Arley», identificado por los organismos de seguridad como un alto cabecilla criminal de la zona. Su muerte desencadenó una serie de represalias directas entre los bandos en conflicto.

Hipótesis de los organismos de seguridad

Las autoridades policiales y de la Fiscalía general manejan como principal hipótesis que la desestabilización del orden público en la vereda El Ajizal se originó debido a una fractura interna iniciada por este grupo de ciudadanos venezolanos. Los investigadores señalan que la decisión de este componente de escindirse y confrontar a la banda tradicional por el control del microtráfico, la extorsión y otros delitos conexos, rompió los pactos delictivos previos.

Debido a la persistencia de las balaceras y el temor de la comunidad, los cuerpos de seguridad del Estado han incrementado los patrullajes y las labores de control en las zonas altas de Itagüí con la finalidad de capturar a los responsables y frenar el goteo de muertes.

¡Síguenos en nuestras redes sociales y descargar la app!

Facebook X Instagram WhatsApp Telegram Google Play Store