San Francisco.- La nueva estrategia de Apple empieza a dar frutos, con un crecimiento de los servicios durante los últimos nueves meses que sirvió para compensar parcialmente los problemas del iPhone, cuyas ventas siguen a la baja, según los resultados financieros publicados este martes por la firma.

La empresa con sede en Cupertino (California, EE.UU.) obtuvo entre octubre y junio unos beneficios netos de 41.570 millones de dólares, lo que supone una caída del 8,45 % con respecto al mismo período del año pasado, mientras que la facturación bajó a un ritmo menor, al pasar de 202.695 a 196.134 millones de dólares.

Durante este mismo tiempo, los accionistas de Apple ganaron 8,92 dólares por título, frente a los 9,07 de beneficios en el mismo período del ejercicio fiscal 2018.

Pese a estas bajadas, desde la empresa pusieron el foco en la buena marcha de los servicios, especialmente en el último trimestre fiscal (de abril a junio), en el que este segmento de negocio, que incluye desde la App Store hasta los servicios por suscripción, creció un 12,64 % interanual hasta alcanzar los 11.455 millones de dólares, un «máximo histórico» según la firma.

A principios de año, y tras haber visto cómo en 2018 empezaban a cumplirse los vaticinios que durante años habían alertado de que el mercado mundial de teléfonos móviles había llegado a la saturación, Apple anunció un cambio de rumbo en su estrategia, que a partir de entonces se centraría en los servicios.

El buen ritmo de crecimiento en este sector, sin embargo, todavía no permite compensar del todo la bajada en ventas del iPhone, por el cual la compañía ingresó en los últimos nueves meses un 14,92 % menos que durante el mismo período de su pasado ejercicio fiscal.

Aun así, los 109.019 millones que la firma facturó por ventas del teléfono inteligente siguen siendo más de la mitad del total de 196.134 millones ingresados, lo que hace que su influencia sobre el conjunto de los resultados sea determinante.

Al margen del iPhone, durante los pasados nueve meses Apple incrementó los ingresos por la venta de otros productos de hardware como su tabletas iPad (subida del 15,47 %), ordenadores Mac (incremento del 5 %) y otros productos como el reloj Apple Watch y el asistente virtual para el hogar Home (más 36,5 %).

Otro motivo de esperanza para la firma fue que la caída de las ventas en la «Gran China» (término que incluye Taiwán) parece haberse ralentizado en el último trimestre, durante el cual solo han caído un 4,1 % interanual, frente a las bajadas en picado experimentadas a principios de año.

La «Gran China» representa para el fabricante del iPhone un mercado casi tan grande como toda Europa y, hasta hace poco, era una de sus áreas de mayor crecimiento, algo que cambió en 2018 tanto por la presión de sus competidores en el país asiático (con modelos de calidad más baratos) como por la ralentización de la economía china y la tensión comercial con EE.UU.

«Estos resultados son prometedores en todos nuestros segmentos geográficos y tenemos confianza en lo que vendrá en el futuro. El balance para 2019 será el de un período ilusionante, con grandes lanzamientos en todas nuestras plataformas, nuevos servicios y varios nuevos productos», indicó al presentar las cuentas el consejero delegado de la compañía, Tim Cook.

Cook también fijó la fecha de salida al mercado de la Apple Card para agosto, una tarjeta de crédito con una versión tanto física como digital que no cobrará comisiones de ningún tipo anunciada en marzo pasado y creada en colaboración con el banco de inversión Goldman Sachs, uno de los mayores del mundo.

Los resultados de Apple fueron mejores de lo vaticinado por los analistas, lo que hizo que sus acciones fuesen recompensadas en Wall Street y subiesen un 4,18 % hasta los 217,58 dólares por título en las operaciones electrónicas posteriores al cierre de los parqués neoyorquinos. 

EFE

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