De acuerdo con la revista Vanity Fair, el protagonista de Call me by your name ingresó a una clínica de rehabilitación ubicada en Orlando, Florida para tratar sus problemas de adicción, según confirmó una fuente cercana al interprete.

En la publicación se detalla que Armie se contactó a finales de mayo con Elizabeth Chambers, su exesposa, para pedirle ayuda y comentarle que estaba listo para iniciar su proceso de desintoxicación. Por lo que ella y su familia lo apoyaron y acompañaron desde el aeropuerto cuando regresó a Estados Unidos desde las Islas Caimán, donde pasó gran parte de 2020 por huir de los medios.

Un amigo de la familia ha declarado al magazine que el actor está «comprometido con la salud y la custodia de sus hijos» y ha añadido que «esta es una clara señal de que está retomando el control de su vida y sabe que esto es un paso hacia su bienestar general».

Aunque no hay confirmación oficial, se dice que Hammer habría tomado esta decisión de internarse a raíz de las acusaciones que cayeron sobre él, que lo señalan de ser controlador, abusivo y de tener fantasías caníbales. A esto se suma que en marzo de 2021 una mujer lo acusó de haberla violado «violentamente» en 2017.