Ing. José Manuel Rodríguez, presidente de la Fundación Miel de Oro, en conjunto con el equipo. Guayana - 2026. Fotos: Erikita. Portada

​¿Sabías que la mayor parte de lo que sirves en tu mesa depende de un motor silencioso que está en peligro de apagarse? Este sábado 6 de junio, la Fundación Miel de Oro encendió las alarmas sobre esta crisis durante el foro «Alas que dan vida», un evento diseñado para sacudir conciencias bajo una premisa ineludible: un mundo sin polinizadores no tiene futuro.

El vuelo del abejorro” de Rimsky Korsakov, interpretado por la Camerata Sinfónica de Guayana Duo de Vientos, quienes formaron parte de la apertura del foro. Fotos Erikita.

​El encuentro, llevado a cabo en las instalaciones de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) Guayana, congregó a especialistas y ciudadanos para entender la magnitud del problema y cómo hemos llegado hasta aquí. El precedente de este movimiento resulta llamativo: nació del seno de profesionales de la minería.

​El Ing. José Manuel Rodríguez, presidente de la Fundación Miel de Oro, explicó que tras 30 años presenciando cómo la actividad degradante no era mitigada por nadie, sintieron la necesidad de un cambio real. Comprendieron que ninguna labor que no sea ambientalmente sustentable puede continuar en el tiempo.

​»Nacimos del barro (…) y conseguimos que las abejas son un vector importante en la recuperación ambiental», detalló Rodríguez, advirtiendo con preocupación que estos insectos están desapareciendo aceleradamente de la Sierra Imataca, nuestra Amazonía.

​Por su parte, el Dr. Raúl Casona, director del Laboratorio de Investigaciones Apícolas de la Universidad Nacional Experimental del Táchira (UNET), aportó un panorama estadístico contundente: el 75% de los cultivos alimentarios y casi el 35% de la producción total de alimentos dependen de los polinizadores.

Cronograma del foro “Alas que dan Vida” compartido en RRSS de la Fundación Miel de Oro. Importante destacar que tuvieron invitados, mediante zoom, de expertos extranjeros.

​Casona destacó que las abejas son un «motor silencioso» que sostiene servicios ecosistémicos críticos, garantizando no solo el rendimiento de las plantas, sino el ciclo del agua y la pureza del aire. «Formar a un adulto es complejo, por eso debemos formar a jóvenes, hacerlos parte del proceso», enfatizó el académico.

​Para hacer frente a esta realidad, la fundación ya proyecta planes de acción concretos:

  • ​Creación de centros de investigación y crianza de abejas reinas, adaptándolas para ser más resilientes al cambio climático.
  • ​Alianzas académicas con instituciones como la UCAB para programas de educación.
  • ​Articulación de protocolos con Bomberos y Protección Civil para el manejo y rescate adecuado de colmenas urbanas.
  • ​Fomento de la siembra de jardines florales y la preservación de espacios amigables para las abejas en fincas e industrias.

​El evento también dedicó un espacio al arte para reforzar su mensaje. Músicos de la orquesta sinfónica de Ciudad Guayana integraron la cultura al activismo ecológico al interpretar la clásica pieza «El vuelo del abejorro», perteneciente a la ópera El cuento del Rimsky Korsakov.

Comparativo entre las abejas endémicas, y abejas de origen Europeo, Africano y Asiático. Fotos: Erikita

​Aunque a simple vista parezcan simples insectos, las abejas están cubiertas de una capa de «pelo» que en realidad funciona como una compleja red de órganos sensoriales. Es esta fascinante característica anatómica la que les permite percibir su entorno y transportar eficientemente el polen de una flor a otra, garantizando la vida en el planeta.

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