
El economista Asdrúbal Oliveros afirmó que junio se perfila como un nuevo mes récord en la liquidación de divisas por parte del Banco Central de Venezuela (BCV), consolidando una tendencia que se ha venido registrando desde abril y que ha llevado al Gobierno a incrementar progresivamente la oferta de dólares en el mercado oficial.
Durante una entrevista en el Circuito Éxitos, Oliveros explicó que el monto de divisas inyectado por las autoridades ha superado consecutivamente los registros históricos del esquema cambiario vigente desde febrero de 2019. Sin embargo, advirtió que el aumento de la intervención cambiaria, por sí solo, no será suficiente para corregir los desequilibrios del mercado.
El Gobierno viene rompiendo su récord prácticamente desde abril. Abril, mayo y ahora junio muestran montos cada vez más altos de liquidación de divisas, convirtiéndose en máximos históricos», señaló.
No obstante, el director de Ecoanalítica expresó preocupación por lo que considera una estrategia centrada exclusivamente en contener la depreciación del bolívar mediante la venta de dólares.
«Pareciera que estamos abordando el problema cambiario a punta de inyecciones de divisas. Evidentemente, colocar más dólares puede ayudar a contener la devaluación, pero si no hay cambios en la estrategia económica, los resultados serán limitados», indicó.
Oliveros sostuvo que es necesario acompañar la política cambiaria con medidas en el frente fiscal, ajustes en el mecanismo de subastas de divisas y acciones orientadas al mercado paralelo, que sigue siendo utilizado por una parte importante de la población y de las empresas.
A su juicio, aun cuando el Ejecutivo cierre el semestre con cerca de 1.700 millones de dólares vendidos al mercado, la brecha entre el tipo de cambio oficial y el paralelo podría mantenerse elevada si no se introducen correctivos adicionales.
El economista también aclaró el destino de los dólares que son colocados a través del sistema financiero. Explicó que aproximadamente el 85% de las divisas adjudicadas son adquiridas por empresas, mientras que el 15% restante corresponde a personas naturales, principalmente mediante los mecanismos de compra ofrecidos por la banca.
Del total destinado al sector privado, la mayor parte se utiliza para financiar importaciones, tanto de bienes terminados como de materias primas e insumos necesarios para la producción nacional.
«Tenemos industrias importantes, como la de alimentos y medicamentos, que requieren importar insumos para mantener sus niveles de producción. Una parte importante de esas divisas va dirigida precisamente a cubrir esas necesidades», explicó.
Oliveros insistió en que el problema no radica en la venta de dólares, sino en la ausencia de una estrategia integral que permita reducir de manera más efectiva las distorsiones cambiarias.
«Si la estrategia cambia, estoy convencido de que con 1.700 millones de dólares la brecha cambiaria podría reducirse drásticamente, generando beneficios para toda la economía», concluyó.
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