
Los sectores sociales que exigen la renuncia del presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, intensificaron este lunes los bloqueos de carreteras y ampliaron las protestas contra las reformas económicas del Gobierno, en una escalada del conflicto que incluye huelgas y movilizaciones de la Central Obrera Boliviana (COB).
El dirigente campesino Alejandro Yura confirmó a EFE que su sector ya no busca una mesa de entendimiento con el Ejecutivo, sino la renuncia inmediata del mandatario. Los líderes rurales aseguran haber sido «traicionados» por el incumplimiento de compromisos previos, por lo que han prohibido a sus representantes cualquier acercamiento con miembros de la administración de Paz.

Bloqueos en puntos estratégicos
La zona más crítica se concentra en el altiplano de La Paz, donde el corte de rutas ha aislado a la sede de Gobierno de las conexiones internacionales con Perú y Chile. En sectores como Río Seco, grupos de vigilancia ciudadana y barricadas de tierra impiden el tránsito vehicular, afectando el flujo en el eje central que conecta con Cochabamba y Santa Cruz.
Planes de contingencia ante el desabastecimiento
Ante la imposibilidad de transitar por tierra, el Gobierno habilitó un «puente aéreo» desde el pasado fin de semana para garantizar la llegada de productos básicos como carne de pollo y res desde las regiones orientales hacia La Paz. La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) mantiene el monitoreo de los puntos de conflicto en la región de Santa Cruz, donde la parálisis es casi total.

Rechazo sindical a las nuevas leyes económicas
El máximo dirigente de la COB, el minero Mario Argollo, señaló que la prioridad de los trabajadores ha pasado del aumento salarial al rechazo frontal de las reformas anunciadas por el Ejecutivo. Los sindicatos sostienen que las nuevas normativas para atraer inversiones son, en realidad, un mecanismo para privatizar empresas estatales y servicios básicos fundamentales.
Protestas regionales y el factor político
En Santa Cruz, los maestros se encadenaron en las sedes educativas para exigir demandas salariales y nuevos ítems. Paralelamente, la tensión aumenta con la posible incorporación de los cocaleros del Trópico de Cochabamba, afines a Evo Morales, quienes advirtieron que se sumarán a los bloqueos nacionales tras la reciente orden de captura emitida contra el exmandatario.
Impacto financiero y advertencias oficiales
El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, calificó las movilizaciones como un intento de desestabilización política impulsado por intereses minoritarios. No obstante, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) alertó sobre el impacto devastador del conflicto, estimando que la economía boliviana pierde entre 50 y 60 millones de dólares por cada día de protesta.
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