Brasilia.- El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, tildó de «canallas» y «ladrones» a quienes le antecedieron en el poder en un acto público realizado este miércoles, en el que también dijo no entender a quienes tienen «saudade» (nostalgia) de la izquierda.

En claro tono electoral de cara a los comicios de octubre, Bolsonaro visitó unas obras de un monumental proyecto para el trasvase del río San Francisco, uno de los más caudalosos del país, cuyas aguas han sido desviadas para combatir la sequía que cada año sufre la árida región noreste.

La obra comenzó en 2007, bajo el segundo mandato del entonces mandatario Luiz Inácio Lula da Silva, y debía concluir en un plazo de cinco años, pero aún no termina y su costo, calculado en un principio en unos 1.500 millones de dólares, se ha multiplicado por diez.

Sin citarlo, Bolsonaro responsabilizó directamente de ello a «la corrupción» que marcó buena parte del Gobierno de Lula, quien es el máximo favorito para las elecciones de octubre próximo, en las que el líder de la ultraderecha intentará renovar su mandato.

En aparente alusión al favoritismo que todas las encuestas le atribuyen a Lula, Bolsonaro dijo no entender que «haya gente que siente saudade de esos canallas», un calificativo que hizo extensivo a otros gobernantes que le antecedieron.

«Vean cuántas porquerías me antecedieron», dijo para citar a uno que «hablaba bonito», en clara referencia al exmandatario Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), antiguo líder socialdemócrata de quien incluso se burló imitando su voz.

Sin embargo, centró sus principales críticas en el Partido de los Trabajadores (PT), que lidera Lula y que gobernó el país entre 2003 y 2016, primero con el exsindicalista y luego con Dilma Rousseff, destituida por irregulares manejos de los presupuestos.

«Todos sufrimos en Brasil las consecuencias de esos canallas», dijo el mandatario, quien insistió en que «esos tipos de izquierda no respetan a nadie, no respetan ni la religión» y son «tipos que ni estudiaron».

Claramente exaltado, citó que cuando asumió el Gobierno, en enero de 2019, los técnicos de su equipo «descubrieron» un contrato con una organización no gubernamental, por valor de 10 millones de dólares, dirigido a formar indígenas para negociar con bitcóins.

«¿Enseñarle al indio a trabajar con bitcóins? Ay, vayan a la puta que los parió», declaró Bolsonaro.

 

EFE