Sao Paulo, Brasil. Cuando empezó a entrenar el boxeo en un proyecto social, Abner Teixeira tan solo buscaba «dejar de ser sedentario». Pero más de diez años después, el boxeador brasileño se alzó con la medalla de bronce en Tokio, con la que espera finalmente poder comprarle a su madre la tan anhelada casa propia.

Oriundo de Osasco, en la región metropolitana de Sao Paulo, el pugilista se mudó a los pocos años de edad a Sorocaba, en el interior paulista. Tras aventurarse en el mundo del atletismo, fútbol y baloncesto, fue allí donde conoció y se apasionó por el boxeo, gracias al proyecto social «Boxeo, una luz para el futuro».

Creado en 2004, la iniciativa llegó a atender a unos 700 niños en situación de riesgo social, aunque actualmente sufre con una fuerte caída en los recursos para su mantenimiento.

Para muchos niños y adolescentes, el proyecto se presenta como la única opción viable para escapar la vulnerabilidad social, aunque por veces también actúa como un trampolín para el deporte profesional, como fue el caso de Teixeira.

«Abner es un ejemplo del éxito de este proyecto, que hoy culminó con la medalla olímpica», dijo a Efe el fundador de la iniciativa, Vladimir Godoi, técnico que descubrió el joven talento.

Así como tantos otros deportistas en Brasil, Teixeira ha crecido en el seno de una familia humilde y fue criado en un empobrecido barrio de Sorocaba.

Para acudir a los entrenamientos, tenía que caminar cada día seis kilómetros hasta llegar al gimnasio, pero eso nunca fue una razón para que tirara la toalla.

Dos años después de unirse al proyecto social, cuando tenía tan solo 10 años, el hoy medallista olímpico migró hacia otro, llamado «Atleta del futuro», donde se agarró con fuerza a la oportunidad de seguir carrera en el deporte profesional.

«Yo sé que está hecho todo un hombre, tiene 24 años, pero aún lo recuerdo como aquel chiquitito, (para mí) siempre será eternamente aquel niño», afirmó entre risas Godoi, quien mantiene hasta hoy una estrecha relación con su pupilo.

Desde sus primeros entrenamientos, Teixeira siempre ha demostrado una gran «disciplina», pero más allá de su elevado nivel técnico y profesional, «se volvió un hombre de mucho valor, con un carácter muy fuerte».

«No es coincidencia que esté donde esté. Él tiene mucho foco, mucha disciplina, no es una persona ingrata y tiene una enorme conciencia de todo lo que hace. Tiene un gran corazón», aseguró Godoi.

Con tan solo 24 años, Teixeira ostenta los títulos de bicampeón brasileño juvenil y de elite de boxeo en la categoría peso pesado. Asimismo, fue bronce en los Juegos Panamericanos de Lima 2019 y, ahora, también puede enorgullecerse de ser medallista olímpico.

Pero la ambición deportiva camina al lado del deseo personal por retribuir a quienes tanto han hecho para ayudarlo.

Antes de embarcar hacia Japón, el pugilista prometió que regresaría a su país natal con una medalla colgada en el cuello, tanto para «elevar el nivel del boxeo brasileño» como para comprar una vivienda para su madre, quien hasta hoy reside en Sorocaba.

«Aún no he conquistado este sueño, estoy trabajando para ello: comprar una casa para mi madre. Ella nunca tuvo una casa propia y quiero darle esta alegría», afirmó el medallista en una entrevista al portal deportivo GloboEsporte.

Tras imponerse el pasado viernes al jordano Hussein Ishaish, Teixeira cumplió la promesa y aseguró el tercer lugar en Tokio, pese a que cayó en las semifinales ante el cubano Julio César la Cruz.

Y es que, en aquel icónico momento cuando se arrodilló en el cuadrilátero al conocer que había garantizado el bronce, Teixeira parecía descargar de los hombros todo el peso y sudor dejados en la trayectoria trazada hasta el podio olímpico.

«Cuando dejó caerse de rodillas, pude ver que el peso que estaba cargando en su espalda salió, que toda esa presión por ganar una medalla se había ido», expresó Godoi.

Más allá de la icónica medalla, la prometedora carrera ya empieza a rendirle al pugilista fructíferos logros también fuera de la arena, según adelantó su extécnico.

Si por un lado los niños del «Boxeo, una luz para el futuro» pasaron a vislumbrar en el ahora medallista olímpico una posibilidad real de convertir sus sueños en realidad, Teixeira parece seguir realizando los suyos al tener su periplo reconocido por su ídolo, el peleador de artes marciales mixtas Anderson Silva.

«Enhorabuena a ti técnico Vladimir y a ti Abner, por este gran campeón que te has convertido. Deseo aquí mucha suerte, mucha lucha y mucha gloria», dijo el campeón de la UFC en un vídeo enviado al atleta.

 

EFE noticias

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