Andy Burnham
El nuevo Primer Ministro británico, Andy Burnham, fue captado este 20 de julio, al pronunciar un discurso, a las afueras del número 10 de Downing Street, en Londres (Reino Unido) EFE/Andy Rain

Andy Burnham accedió al cargo de primer ministro del Reino Unido tras la dimisión de Keir Starmer. Prometió un nuevo modelo político y económico para el país e inició la construcción de su equipo de Gobierno con un tono continuista en consonancia con su predecesor, pues recicló a buena parte de los ministros con cambios en sus carteras.

El que fuera alcalde de Mánchester se convirtió en el séptimo jefe de Ejecutivo del Reino Unido en la última década, después de que el Partido Laborista lo proclamara líder el pasado viernes y de que el rey británico, Carlos III, le entregara formalmente el encargo de formar gobierno.

En su primer discurso como primer ministro, Burnham prometió para el país «los mayores cambios en los últimos cuarenta años», así como un plan de acción de diez años que, entre otras cosas, pondrá el foco en aliviar el costo de la vida, cambiar el sistema educativo y construir más vivienda subsidiada; todo ello «al respetar la disciplina fiscal» y los compromisos en defensa con los socios internacionales.

Cambio de sillas

Este último punto lo ratificó con el primer nombramiento de su nuevo Gobierno: el de John Healey para hacerse cargo de la cartera de Economía, sobre la que había más expectación.

Trayectoria

Healey ejerció como ministro de Defensa en el Gobierno de Starmer hasta el pasado 11 de junio, cuando anunció por sorpresa su renuncia, precisamente por discrepancias con el ex primer ministro y el Tesoro británico por la «insuficiente» financiación para el plan de inversión en defensa.

En su carta de dimisión, Healey aseveró que Starmer y su predecesora al frente de Economía, Rachel Reeves, no habían podido financiar un gasto militar a la altura de las amenazas que enfrenta el Reino Unido. Por ello, su nombramiento anticipa un incremento en la partida del presupuesto destinada a Defensa, pero también abre un interrogante: ¿De dónde sacará el dinero?

Para el puesto de ministro de Exteriores, Burnham ha escogido a Ed Miliband, exlíder laborista entre 2010 y 2015, quien ocupó la titularidad de Energía con Starmer en el gabinete anterior y quien tendría una sensibilidad más progresista.

En declaraciones a la BBC tras su nombramiento, el nuevo jefe de la diplomacia británica recordó que proviene de una familia de refugiados judíos que llegaron al Reino Unido huyendo de los nazis y del fascismo. Señaló que materializará ese espíritu al frente de Exteriores en un tiempo en el que valores como «la democracia, el estado de derecho y la libertad» están en peligro.

Baile de sillas en el nuevo equipo

Aunque Burnham ha arrinconado a las figuras más ‘leales’ de Starmer, como Reeves o su vice primer ministro, David Lammy, nada más acceder al cargo, también ha mantenido a algunas figuras del anterior Ejecutivo o las ha cambiado de ramo, dando una cierta sensación de continuidad más que de ruptura total con su predecesor.

Resulta significativo que Shabana Mahmood seguirá como ministra del Interior y mantendrá su política de ‘mano dura’ migratoria, tras endurecer los requisitos de visado o de obtención de residencia permanente; mientras que Yvette Cooper intercambiará la cartera de Exteriores por la de Sanidad.

A falta de conocer el organigrama completo del gabinete de Burnham, que previsiblemente completará mañana, las llegadas que han ocurrido hoy en Downing Street también vaticinan regresos como el de Angela Rayner, la que fuera ‘número dos’ de Starmer, tras clarificar sus problemas fiscales, y nuevos nombres como el de Lucy Powell, hasta ahora vicelideresa del Partido Laborista.

Contactos con líderes mundiales

En su primer día como primer ministro, Burnham también ha mantenido conversaciones con otros líderes mundiales: realizó la primera llamada al presidente estadounidense, Donald Trump; seguida por el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a quien reafirmó que «no habrá absolutamente ningún cambio» en el apoyo del Reino Unido a Ucrania.

Por último, habló con la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a quien expresó su intención de forjar una relación «más estrecha y ambiciosa» con la Unión Europea (UE) y la emplazó a reprogramar para finales de año la cumbre bilateral Reino Unido-UE que tenían prevista para esta semana.

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